Los países del golfo Pérsico: dinastías, petróleo y la nueva amenaza iraní
Países del golfo Pérsico: dinastías, petróleo y amenaza iraní

Los países del golfo Pérsico bajo el fuego iraní

En las últimas semanas, los países del golfo Pérsico, también conocido como golfo Arábigo, se han convertido en el blanco predilecto de los ataques provenientes de Irán. Esta región, que históricamente fue descrita por algunos académicos como "tribus con banderas", está conformada por Estados que surgieron de territorios ancestrales controlados por dinastías tribales centenarias.

Las dinastías que forjaron naciones

Estos territorios se organizaron como Estados modernos durante el siglo XX para insertarse en el orden mundial internacional. La lista incluye:

  • Kuwait, gobernado por la dinastía Al Sabah
  • Emiratos Árabes Unidos, con seis dinastías diferentes
  • Catar, bajo el dominio de la dinastía Al Thani
  • Omán, con la dinastía Qaboos
  • Baréin, gobernado por la dinastía Al Kalifa

Todos estos países fueron protectorados británicos hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo pasado. Esta condición colonial impidió que fueran absorbidos por los saudíes de la casa Ibn Saud, a diferencia de lo ocurrido con los hachemitas, quienes fueron expulsados del Reino del Hejaz en 1925.

El poder saudí y el destino de los hachemitas

Tras aquel episodio histórico, nació el Reino de Arabia Saudita, que asumió el control de los lugares sagrados del islam: La Meca y Medina. Esta posición le confiere a los saudíes un enorme poder blando dentro del mundo musulmán. A los hachemitas, por su parte, los británicos les otorgaron el territorio de Jordania, donde aún gobiernan, e Irak, donde su dinastía fue derrocada por los militares en 1959.

Identidad religiosa y cultural

El islam predominante en estos países del golfo, con la excepción de Omán, es el wahabismo. Esta corriente religiosa es el legado de un predicador islámico del siglo XVIII que en su momento se alió con la dinastía Saud. En el ámbito cultural, las mujeres de estos países visten mayoritariamente la abaya negra o el nikab, que cubre el rostro dejando solo una pequeña abertura para los ojos. Los hombres, por su parte, utilizan túnica blanca con ornamentos de diversos colores y la tradicional kufiya.

La riqueza petrolera y su transformación

El petróleo y el gas natural, que existen en cantidades cósmicas bajo estos desiertos, han enriquecido de manera desorbitada a las dinastías reinantes. Esta bonanza económica ha permitido que ciudades como Dubái, Abu Dabi, Doha, Muscat y la ciudad de Kuwait se transformen en modernas metrópolis repletas de autopistas, extravagantes edificaciones de ladrillo y vidrio, centros comerciales de lujo y concesionarios de marcas exclusivas como Ferrari, Maserati y Rolls Royce.

Influencia global y estructura social

Los jeques árabes del golfo han adquirido numerosas empresas extranjeras y equipos de fútbol de prestigio internacional. Catar, específicamente, ha invertido sumas considerables en universidades y centros de pensamiento en Occidente, lo que le ha permitido obtener apoyo académico para su doctrina política y religiosa. Además, a través del canal de televisión Al Jazeera, ejerce una enorme influencia tanto en las masas como en las élites árabes.

En Catar y Emiratos Árabes Unidos, solo una mínima proporción de los habitantes son ciudadanos árabes. El resto, aproximadamente el 80%, está compuesto por trabajadores extranjeros estratificados: obreros, domésticas y personal de limpieza procedentes de Filipinas, Bangladés, Nepal, India y Pakistán; mientras que los directores, gerentes, arquitectos y pilotos provienen principalmente de países occidentales.

Capacidad militar y vulnerabilidad actual

El Ejército de los Emiratos Árabes Unidos, equipado con el armamento occidental más moderno, está conformado en parte importante por mercenarios de diversos países, entre ellos Colombia. Sin embargo, con el estallido del conflicto impulsado por Israel y Estados Unidos contra Irán, los países del golfo, especialmente Emiratos Árabes, han llevado la peor parte.

Sus defensas antiaéreas han sido penetradas por drones y misiles, y la tranquilidad que caracterizaba a estos oasis de paz ha quedado seriamente comprometida. Incluso Catar, considerado el gran aliado de Irán en la región y país con el que comparte el mayor campo gasífero del mundo, no se ha salvado de los ataques persas.

La extraña estrategia iraní

Resulta particularmente desconcertante la estrategia de Irán de atacar a aliados o países que habían anunciado neutralidad en caso de una guerra. Esta aproximación parece más un "tiro por la culata" por parte de los iraníes que una táctica coherente, y una vez más saca a relucir las profundas divisiones identitarias de la región: persas contra árabes y sunitas contra chiitas.

Algunos analistas sugieren que podría tratarse de una estrategia del caos destinada a crear un nuevo orden regional, o quizás la aplicación del principio de "si yo me hundo, se hunden todos". Lo cierto es que estos ataques han alterado significativamente el precario equilibrio geopolítico del golfo Pérsico, poniendo en evidencia las vulnerabilidades de Estados que basaron su seguridad en la riqueza petrolera y las alianzas internacionales.