Seis potencias europeas impulsan el regreso de la 'Europa a dos velocidades'
Seis potencias europeas reviven 'Europa a dos velocidades'

Seis potencias europeas impulsan el regreso de la 'Europa a dos velocidades'

Las principales economías de la Unión Europea, lideradas por Alemania, están trabajando en la creación de una nueva cooperación reforzada que establecería un bloque 'a dos velocidades' dentro del organismo comunitario. Este grupo está conformado por Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Holanda, naciones que en conjunto representan aproximadamente el 70 por ciento del Producto Interno Bruto de la Unión Europea.

Una respuesta a la lentitud decisoria

La iniciativa surge como respuesta a la irritación de estas potencias ante la lentitud en la toma de decisiones dentro de la UE, especialmente en un contexto geopolítico que demanda reactividad inmediata. "Europa debe convertirse en una potencia política capaz de moldear el mundo, tanto en el plano económico como militar", declaró recientemente el canciller alemán, Friedrick Merz, durante la cumbre económica Welt en Berlín.

El vicecanciller alemán y ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, promotor clave del plan, afirmó: "Ahora es crucial apostar por nuestras propias fuerzas. Alemania, junto a Francia y otros socios, tomará la iniciativa de hacer a Europa más fuerte e independiente".

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Prioridades estratégicas del 'grupo de los seis'

Esta iniciativa estructurará sus acciones alrededor de cuatro prioridades fundamentales:

  • La unificación de los mercados de capitales europeos
  • El fortalecimiento del papel internacional del euro
  • La seguridad en el acceso a materias primas estratégicas
  • Las inversiones coordinadas en defensa y capacidades militares

El objetivo central es convertir a Europa en una potencia capaz de actuar con agilidad económica y militar, incluso si esto implica obviar en ocasiones a la Comisión Europea, institución que ha sido criticada por su incapacidad para avanzar frente a la aceleración geopolítica mundial.

Contexto geopolítico apremiante

La situación internacional ha añadido urgencia a este proyecto. Recientemente en Davos, el presidente ucraniano Volodimir Zelensky instó a los europeos a mostrar "coraje", señalando que veía un continente que parecía "perdido" frente a la administración Trump y que carecía de "voluntad política" frente a Putin.

Los promotores del proyecto mantuvieron una primera reunión en videoconferencia el 28 de enero, previa a una sesión informal de reflexión de líderes de la UE en la ciudad belga de Alden Biesen. "En nuestra calidad de seis grandes economías europeas, ahora queremos ser los motores. Nosotros damos el impulso. Otros pueden unirse a nosotros", declaró Klingbeil durante estos encuentros.

Una idea con profundas raíces históricas

El concepto de una 'Europa a dos velocidades' liderada por un núcleo duro no es nuevo. Fue formulado originalmente en 1994 por el exministro de Finanzas alemán Wolfgang Schäuble, cuando la construcción europea contaba con solo 12 Estados miembros. En diferentes momentos, la idea también ha sido denominada 'Europa a geometría variable' o, de manera más peyorativa, 'Europa a la carta'.

El presidente francés Emmanuel Macron ya había declarado en 2017: "Europa ya es un bloque de varias velocidades, así que no tengamos miedo de decirlo y quererlo. Ningún Estado debe ser excluido de esta dinámica, pero ningún país debe poder bloquear a quienes quieren avanzar más rápido o más lejos".

Riesgos y oportunidades del nuevo enfoque

Aunque una UE a dos niveles podría permitir a los grandes países avanzar más fácilmente en áreas críticas, también existe el riesgo de alienar a las naciones más pequeñas del bloque. Los opositores a una construcción europea 'diferenciada' ven en este enfoque un peligro para el proyecto europeo integral, considerando que aleja la perspectiva de una Europa cada vez más integrada.

Sin embargo, las potencias dominantes de Europa han confiado cada vez más en grupos más pequeños para tomar acciones decisivas -un enfoque conocido como 'minilateralismo'- en energía, defensa y otras prioridades estratégicas. Francia y Gran Bretaña, por ejemplo, han liderado una coalición de países comprometidos con respaldar la seguridad de Ucrania.

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La UE de 27 miembros obtiene gran parte de su fuerza internacional por su tamaño demográfico y económico, pero lograr consenso entre un grupo tan heterogéneo representa un auténtico desafío. Algunos líderes como el húngaro Viktor Orban son reacios a asumir posiciones firmes contra Rusia, mientras que otros han bloqueado iniciativas comerciales como el histórico acuerdo con Mercosur.

El desafío de definir un modelo europeo propio

Analistas internacionales señalan que si la Unión Europea quiere afirmarse en el escenario mundial, debe recuperar la confianza en sí misma y tener el coraje de trazar su propio rumbo. El mundo necesita una alternativa a los modelos de Estados Unidos y China, y para ello los líderes europeos deben evitar la 'envidia' de modelos ajenos que no se ajustan a las tradiciones de inclusión y regulación propias del continente.

Europa enfrenta el desafío de desarrollar políticas industriales muy específicas que fomenten directamente la innovación en segmentos donde tiene ventajas competitivas, en lugar de intentar emular modelos extranjeros. El continente cuenta con fuentes de fortaleza únicas, incluyendo un modelo social de mercado que produce mayor igualdad y una clase media más sólida.

La lógica fundacional de la UE podría necesitar inversión: los desafíos geopolíticos exigen que Europa actúe al unísono en defensa y seguridad, mientras que las condiciones económicas requieren mayor flexibilidad para permitir la experimentación nacional y en grupos reducidos.