Starmer defiende su postura sobre Irán frente a las críticas de Trump y evoca los errores de Irak
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, defendió este lunes 2 de marzo de 2026 sus acciones en Oriente Medio, respondiendo a las críticas del expresidente estadounidense Donald Trump sobre la negativa británica a unirse a los ataques contra Irán. En un discurso ante el Parlamento, Starmer afirmó que sus decisiones se fundamentan estrictamente en la ley y en el interés nacional de Gran Bretaña, subrayando su compromiso con el derecho internacional.
Respuesta a las presiones internas y externas
Starmer explicó que se vio obligado a permitir el uso limitado de las bases militares británicas por parte de Estados Unidos el domingo, tras los ataques imprudentes con drones y misiles iraníes que afectaron a ciudadanos británicos. Sin embargo, mantuvo firme su decisión de no participar en los ataques ofensivos contra Irán lanzados el sábado, una postura que ha generado divisiones políticas en el Reino Unido.
El líder laborista enfrenta presiones desde la izquierda, que exige condenar las acciones de Estados Unidos e Israel, mientras que desde la derecha, el populista Nigel Farage, líder de Reform UK, lo critica por no ofrecer apoyo incondicional. No participamos en los ataques iniciales contra Irán y no nos sumaremos a la acción ofensiva ahora, declaró Starmer ante un Parlamento en silencio, añadiendo: Pero ante el aluvión de misiles y drones de Irán, protegeremos a nuestra gente en la región.
Desacuerdo con Trump y advertencia sobre Irak
En respuesta a Trump, quien en una entrevista con el Daily Telegraph criticó la lentitud británica en permitir el uso de sus bases y cuestionó la preocupación de Starmer por la legalidad de los ataques, el primer ministro afirmó: El presidente Trump ha expresado su desacuerdo con nuestra decisión de no participar en los ataques iniciales, pero es mi deber juzgar lo que conviene a los intereses nacionales de Gran Bretaña. Eso es lo que he hecho, y lo mantengo.
Starmer, antiguo abogado especializado en derechos humanos, aprovechó para advertir sobre no repetir los errores de la invasión de Irak en 2003, cuando Gran Bretaña se unió a Estados Unidos bajo falsas acusaciones de armas de destrucción masiva. Todos recordamos los errores de Irak y hemos aprendido la lección, dijo, enfatizando que cualquier acción británica debe tener una base legal y un plan viable y bien pensado, y rechazando la idea de un cambio de régimen desde el cielo.
Este enfrentamiento diplomático subraya las tensiones en la política exterior británica, donde Starmer busca equilibrar la seguridad nacional con el respeto al derecho internacional, mientras navega por críticas tanto domésticas como internacionales en un contexto geopolítico volátil.



