Trump redefine la seguridad hemisférica con coaliciones ideológicas y excluye a Colombia
Trump cambia seguridad hemisférica con coaliciones ideológicas

La nueva geopolítica de seguridad de Trump en América Latina

En los últimos meses, el Comando Sur de Estados Unidos ha experimentado una transformación profunda que va más allá de lo burocrático. Este cambio se enmarca en el giro radical de las prioridades de Washington hacia la región, evidenciado en iniciativas como el Escudo de las Américas, un acuerdo informal de Donald Trump con 12 presidentes latinoamericanos, y en el nuevo lema del Departamento de Guerra: "Paz a través de la Fuerza".

Reconfiguración militar y exclusión estratégica

La Casa Blanca ha rediseñado la geopolítica hemisférica trazando una línea divisoria clara: por un lado, los gobiernos considerados aliados y fiables; por otro, aquellos excluidos del círculo de confianza, entre los que destacan Colombia, Brasil y México. Paradójicamente, estos tres países enfrentan los mayores desafíos en narcotráfico y crimen organizado en la región.

Este cambio se materializó meses antes con la creación del Comando del Hemisferio Occidental (West-Hemcom), que unificó las decisiones del Comando Norte y Sur bajo un solo mando. Además, se redefinió el rol del Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (Whinsec), que dejó de ser netamente académico para alinearse con las operaciones del nuevo mando militar unificado.

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La Cumbre de Doral y la declaración conjunta

Justo antes de la Cumbre del Escudo de las Américas en Doral, Florida, los ministros de defensa de 17 países firmaron con el secretario de Guerra, Pete Hegseth, una declaración conjunta de seguridad. Este documento, de apenas una página, busca crear una coalición respaldada por Estados Unidos contra carteles narcotraficantes y organizaciones criminales, subrayando la cooperación entre gobiernos "con intereses mutuos".

Para Adam Isacson, de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), esta seguidilla de cambios en materia de defensa deja en claro que Estados Unidos invertirá más fondos federales en programas de ayuda militar en América Latina, incluyendo inteligencia, entrenamientos e intercambios con fuerzas militares latinoamericanas, algo no visto en décadas.

Un cambio cultural en la cooperación militar

"Están tratando de cambiar la cultura militar", explicó Isacson a CONNECTAS. "Hegseth, en su discurso en Doral, dijo que el Comando Sur estuvo dominado durante demasiado tiempo por abogados, trabajadores sociales y oenegés... para Estados Unidos ahora los derechos humanos no son tanto un tema".

Este giro es consistente con las medidas de Trump desde que llegó a la Casa Blanca en enero de 2025. El corte a fondos de cooperación, como los de la Usaid, fue una de las primeras señales de que la relación hacia América Latina sería distinta en este segundo mandato.

Operaciones militares y tensiones regionales

El Escudo de las Américas ya muestra su cara militar en la región. El 6 de marzo, efectivos ecuatorianos y estadounidenses realizaron un bombardeo de bases narcotraficantes en la provincia de Sucumbíos, fronteriza con Colombia. El 16 de marzo, el presidente colombiano Gustavo Petro denunció otro bombardeo en territorio colombiano, afirmando: "No tenemos por qué ser bombardeados. La soberanía nacional se respeta".

Estas operaciones no son aisladas. Desde finales del año pasado, el Comando Sur ha bombardeado presuntas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico Oriental, con más de 150 víctimas mortales. Además, tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, el comando ha realizado ejercicios militares cerca de las costas venezolanas y desplegará el portaaviones USS Nimitz al sur del continente.

Un nuevo paradigma de seguridad

Según R. Evan Ellis, profesor de estudios latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del Ejército estadounidense, "se destaca una coalición de voluntarios con un pragmatismo que no pone tanta atención en la calidad de gobernanza, en la corrupción o en sus récords de derechos humanos, sino en quién está dispuesto a colaborar con los Estados Unidos".

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Este escenario representa un cambio fundamental: la cooperación en seguridad ya no se articula desde la diplomacia o el multilateralismo, sino a partir de coaliciones que operan bajo una ideología afín. Como advirtió Isacson, en el gobierno de Trump, un sector busca crear "un bloque MAGA en América Latina", una alianza por cercanía política más que por capacidades reales para enfrentar amenazas.

En este nuevo mapa hemisférico, la seguridad ya no es un proyecto compartido sino un instrumento de poder que Washington quiere utilizar. Queda por responder si esta nueva arquitectura de defensa, construida a toda velocidad y sin contrapesos, terminará por empujar a la región hacia un ciclo de tensiones que apenas comienzan a asomar en el horizonte.