La ruleta rusa de Trump en el polvorín de Medio Oriente
La ruleta rusa parece un juego de niños comparado con el peligroso enfrentamiento que protagonizan actualmente Estados Unidos e Israel en la volátil región de Medio Oriente. La intervención del expresidente estadounidense Donald Trump ha añadido un elemento de imprevisibilidad a un conflicto que se arrastra desde hace más de siete décadas, prácticamente desde la fundación del Estado de Israel en el corazón del mundo árabe.
La advertencia profética de Colombia en la ONU
Cuando las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial decidieron asignar territorio para el nuevo Estado israelí, una de las voces que se alzó en contra fue la del expresidente colombiano Alfonso López Pumarejo. Como presidente de la delegación colombiana en las recién creadas Naciones Unidas, López señaló con claridad el error histórico de esa asignación territorial, advirtiendo que se estaban sembrando las semillas de un conflicto futuro. Aunque su voz no fue escuchada en su momento, la historia posterior le ha dado la razón de manera contundente.
El factor Trump: de Midas inverso a sembrador de conflictos
La situación se ha agravado exponencialmente con la llegada al poder de Donald Trump, un personaje cuya influencia podría describirse como la antítesis del rey Midas. Mientras la leyenda cuenta que Midas convertía en oro todo lo que tocaba, Trump parece especializado en enredar y complicar cada situación internacional en la que interviene. Su administración ha sembrado nuevos motivos de conflicto en prácticamente todos los rincones del planeta.
El mandatario estadounidense ya ha convertido el mar Caribe en una zona de tensión militar y amenaza con desatar conflagraciones en múltiples continentes. Para los países del hemisferio occidental, incluida Colombia, el envío de la poderosa flota estadounidense -con portaaviones y armas nucleares- representa una advertencia ominosa: nadie en este vecindario está a salvo de su brazo letal.
La resistencia interna y las lecciones de Vietnam
Afortunadamente, dentro de Estados Unidos comienzan a surgir fuerzas de contención. En el Congreso estadounidense cobra fuerza una reacción contra las acciones belicosas de la Casa Blanca, mientras que entre la población se advierte una creciente resistencia a la agresividad del magnate. Esta resistencia recuerda poderosamente el movimiento que surgió contra la guerra de Vietnam, cuando el pueblo estadounidense finalmente se rebeló contra un conflicto injusto.
La historia posterior reveló, a través de confesiones tardías como las del secretario de Defensa Robert McNamara, cómo el gobierno estadounidense había disfrazado los verdaderos motivos que lo llevaron a agredir al pueblo vietnamita. McNamara catalogó en su libro las múltiples mentiras con las que se mantuvo la ficción de que Estados Unidos estaba ganando esa guerra.
La esperanza en medio del peligro
Queda la esperanza de que, ya sea desde dentro o desde fuera de Estados Unidos, surjan fuerzas suficientes para poner freno a este siniestro juego de ruleta rusa internacional. Trump se vale del inmenso poderío militar estadounidense para aterrorizar al planeta, pero como demostró el caso de Vietnam, incluso las superpotencias encuentran límites cuando la verdad y la resistencia ciudadana se imponen.
La célebre frase atribuida a Porfirio Díaz -"¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos!"- resuena hoy con nueva fuerza para todas las naciones del continente. El desafío actual es evitar que la política exterior estadounidense bajo figuras como Trump consuma agresiones que pongan en riesgo nuestra existencia como naciones soberanas e independientes.
