El presidente estadounidense, Donald Trump, aterrizó este miércoles en Pekín acompañado de una delegación de altos ejecutivos de grandes empresas, con el objetivo de solicitar a su homólogo chino, Xi Jinping, que "abra" el mercado a los negocios estadounidenses. Este encuentro bilateral es el primero desde 2017.
Delegación de alto nivel
Trump viajó en el Air Force One junto a Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX y el hombre más rico del mundo. También lo acompañan Tim Cook, de Apple, y Kelly Ortberg, de Boeing. Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, se unió al grupo durante una escala en Alaska.
El avión presidencial tocó tierra en el aeropuerto internacional de Pekín a las 7:50 p. m., tras un largo vuelo desde Washington. El jueves, Trump será recibido a las 10:00 a. m. en el Palacio del Pueblo, ubicado en la plaza Tiananmen.
Mensaje de Trump
Antes de aterrizar, Trump escribió en su red social Truth Social: "Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto".
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, declaró: "China da la bienvenida al presidente Trump en su visita de Estado a China", y aseguró que Pekín está dispuesto a colaborar con Estados Unidos "para ampliar la cooperación y gestionar las diferencias".
Agenda y temas clave
Esta es la primera visita de un presidente estadounidense a China desde la que realizó el propio Trump en noviembre de 2017, durante su primer mandato. Ambos líderes compartirán varios eventos, incluyendo recepciones, banquetes, almuerzos y reuniones bilaterales.
Uno de los temas principales será prorrogar la tregua alcanzada en octubre en la guerra de aranceles. Sin embargo, persisten desacuerdos en áreas como tierras raras, semiconductores, propiedad intelectual y la cuestión de Taiwán.
Conversación sobre Irán
La guerra con Irán, iniciada el 28 de febrero tras un ataque conjunto de Israel y Estados Unidos, ha sacudido la economía mundial y el mercado energético. Según la administración estadounidense, Trump quiere presionar a Pekín, socio estratégico y económico clave de Irán, para que utilice su influencia y contribuya a una salida de la crisis.
Trump ya ha intentado frenar las compras de petróleo iraní por parte de China con sanciones. Pekín ha condenado esta maniobra, pero sin provocar una crisis diplomática abierta. "Vamos a tener una larga conversación" sobre Irán, dijo Trump a los periodistas en la Casa Blanca, aunque luego añadió que "no necesita ayuda con Irán".
Según Trump, China, principal importador de petróleo iraní, no ha causado "problemas" desde que Estados Unidos impuso en abril el bloqueo de los puertos iraníes. "Nos llevamos bien" con Xi Jinping, declaró: "Creo que verá que van a pasar cosas buenas".
La víspera de su llegada, el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, instó a Pakistán a "intensificar" sus esfuerzos de mediación entre Teherán y Washington, según la agencia Xinhua.
Competencia estratégica
Estados Unidos y China mantienen una feroz competencia en los ámbitos estratégico, tecnológico y económico. "La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja", señaló Melanie Hart, experta en China del Atlantic Council.
En 2025, tras el regreso de Trump a la Casa Blanca, ambas superpotencias libraron una guerra comercial con aranceles exorbitantes y múltiples restricciones.
En paralelo a la cumbre en China, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, se reunieron en Corea del Sur para mantener "consultas económicas y comerciales", indicaron medios chinos. Según Xinhua, ambas partes mantuvieron "un intercambio franco, profundo y constructivo sobre la resolución de cuestiones económicas y comerciales de interés mutuo y la ampliación de la cooperación práctica".



