Trump muestra dos caras de intervención: extracción en Venezuela y asesinato en Irán
Trump: extracción o asesinato como métodos de intervención global

Dos modelos de intervención en el menú de Trump para el mundo

En un lapso sorprendentemente breve de menos de sesenta días, el presidente estadounidense Donald Trump ha exhibido ante la comunidad internacional dos enfoques radicalmente diferentes pero igualmente contundentes para imponer la voluntad de Estados Unidos. Estas acciones han relegado a un segundo plano conceptos tradicionales de las relaciones internacionales como el derecho internacional, la diplomacia formal y los procesos de negociación multilateral.

Captura versus eliminación: dos casos paradigmáticos

El 3 de enero marcó un hito cuando fuerzas estadounidenses capturaron y extrajeron de Caracas al presidente venezolano Nicolás Maduro, llevándolo ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York para enfrentar cargos relacionados con narcotráfico. Este operativo se justificó dentro de la guerra contra las drogas y como una acción para fortalecer la influencia estadounidense en su área geopolítica inmediata.

Posteriormente, el 28 de febrero, una operación conjunta entre Estados Unidos e Israel resultó en la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, mediante un bombardeo preciso. Este segundo caso presenta características fundamentalmente diferentes al primero, pero comparte un mensaje central sobre la determinación estadounidense.

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Reacciones internacionales divididas

Las respuestas globales han reflejado profundas divisiones ideológicas. El presidente colombiano Gustavo Petro calificó el ataque contra Irán como ilegal y equivocado, enfatizando que "la paz del mundo es la causa común de la humanidad". En contraste, el presidente argentino Javier Milei celebró la eliminación de Jamenei, a quien describió como "una de las personas más malvadas, violentas y crueles que ha visto la historia de la humanidad".

Venezuela: un modelo de control indirecto

En el caso venezolano, Estados Unidos implementó una estrategia de descabezamiento sin eliminación física. El resultado ha sido un gobierno interino liderado por Delcy y Jorge Rodríguez que opera bajo supervisión estadounidense, facilitando el flujo petrolero según los intereses de Washington. Este "modelo de virreinato" permite a la administración Trump tutelar a distancia mientras mantiene apariencias democráticas.

La viabilidad de este enfoque en Venezuela se sustenta en:

  • Una oposición política organizada y reconocida internacionalmente
  • Estructuras administrativas que siguen modelos occidentales
  • Esfuerzos del régimen por mantener fachadas democráticas

Irán: un objetivo más complejo y radical

La situación iraní presenta desafíos considerablemente mayores. El régimen teocrático combina dictadura política con control religioso absoluto, creando un sistema donde:

  1. Los derechos individuales están sistemáticamente suprimidos
  2. La oposición interna enfrenta represión violenta
  3. No existen estructuras democráticas funcionales

Los objetivos estadounidenses en Irán parecen trascender la simple contención nuclear o el combate al terrorismo, apuntando potencialmente a la destrucción completa del régimen de los ayatolás. A diferencia de Venezuela, aquí no existe una oposición organizada capaz de asumir el control, lo que explica el enfoque más radical.

Petróleo como factor común

Ambos casos comparten un interés estratégico fundamental: el control de recursos petroleros. Mientras en Venezuela se ha establecido un mecanismo de cooperación forzada, en Irán la administración Trump busca crear condiciones para un gobierno futuro que facilite el acceso estadounidense a las reservas energéticas iraníes.

El mensaje para el mundo

La dualidad de enfoques -extracción en Venezuela, eliminación en Irán- transmite un mensaje inequívoco a regímenes considerados adversarios: Estados Unidos está dispuesto a emplear cualquier método necesario para alcanzar sus objetivos geopolíticos. Este mensaje resuena particularmente en naciones como Cuba, a cuyo régimen Trump ya ha ofrecido una "toma del control amistosa".

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El reencuentro Petro-Trump

En este contexto geopolítico transformado, el presidente colombiano Gustavo Petro visitó la Casa Blanca el 3 de febrero buscando reiniciar la relación bilateral tras meses de tensiones. Este encuentro, posiblemente el único cara a cara entre ambos mandatarios, siguió a una llamada telefónica inesperada en enero donde acordaron rebajar la confrontación pública reconociendo que el conflicto abierto no beneficiaba a ninguna de las partes.

La nueva realidad internacional dibujada por estas intervenciones estadounidenses redefine las reglas del juego global, estableciendo precedentes que probablemente moldearán las relaciones internacionales en los años venideros, con implicaciones particularmente significativas para América Latina y el Medio Oriente.