Trump afirma que sería un honor tomar Cuba mientras intensifica presión sobre la isla
En una declaración que ha generado alerta internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó recientemente que sería un gran honor para él tomar Cuba. Esta contundente afirmación llega en medio de conversaciones con Miguel Díaz-Canel, presidente cubano y heredero del régimen castrista, y en el contexto de un bloqueo petrolero impuesto por la administración Trump que ha afectado gravemente el sistema energético de la isla.
Un bloqueo que paraliza
El acercamiento entre ambos gobiernos responde a más de dos meses de un bloqueo petrolero estadounidense contra La Habana, medida que ha provocado que Cuba experimente su sexto apagón masivo en apenas 18 meses. La situación energética se ha vuelto crítica, afectando la vida diaria de los ciudadanos cubanos y limitando las operaciones económicas básicas del país.
Por ahora, los resultados visibles de estas conversaciones diplomáticas incluyen:
- Flexibilización en las relaciones económicas bilaterales
- Permiso para cubanos residentes en el exterior para invertir en empresas privadas en la isla
- Estudios para facilitar residencia y compra de propiedades inmobiliarias a cubanos en el extranjero
Para la economista cubana Tamarys Bahamonde, el impacto de estas medidas será mayor o menor dependiendo de las condiciones y el contexto que rodee la autorización de esas inversiones, señalando que la implementación práctica determinará su efectividad real.
Diálogos liderados por Marco Rubio
Se conoce que los diálogos son liderados por el secretario de Estado Marco Rubio, estadounidense de ascendencia cubana, y que según información de The New York Times, la administración Trump buscaría apartar del poder al presidente cubano, sin desconocer el poder que aún ostenta la familia Castro. Esta estrategia ha llevado a muchos cubanos que sueñan con el final del régimen castrista a ver un espejo en Venezuela, donde el poder sigue en manos del chavismo a pesar de los intentos de cambio.
Reorganización geopolítica del hemisferio
Los planes de Trump para Cuba parecen insertarse en una estrategia más amplia de fortalecer la alianza militar con países del hemisferio, denominada Escudo de las Américas. Esta iniciativa fue presentada a inicios de marzo en Miami, durante el mismo evento donde anunció el reconocimiento del gobierno de Delcy Rodríguez en Venezuela.
Hasta el momento, los ministros de defensa de 17 países de la región ya firmaron con el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, una declaración conjunta de seguridad en la que se comprometen a coordinar acciones contra los carteles del narcotráfico y las organizaciones criminales que operan en el hemisferio. A esta medida se suma la creación, a finales del año pasado, del Comando del Hemisferio Occidental (West-Hemcom), que unificó las decisiones del Comando Norte y del Comando Sur de Estados Unidos.
Cuba entre la obediencia y la crisis humanitaria
Con estas acciones, Estados Unidos reorganiza la geopolítica latinoamericana, estableciendo un círculo de confianza por un lado, y por otro aquellos países vistos con mayor suspicacia como Colombia, Brasil y México, precisamente aquellos que enfrentan mayores desafíos en temas de narcotráfico.
Entre tanto, Cuba se encuentra en una posición delicada, abandonada a su suerte y con pocas alternativas más que la obediencia a las demandas norteamericanas. La isla continúa siendo asfixiada energéticamente sin que ningún país, ni siquiera Rusia, se atreva a suministrarle el petróleo necesario para evitar una crisis humanitaria aún mayor.
Tras un embargo de 69 años sobre Cuba, el actual presidente estadounidense parece apostar a un punto de no retorno en función de sus intereses sobre el hemisferio. La incertidumbre sigue siendo alta, pero Venezuela sirve como ejemplo del lema de Trump, aplicable también para La Habana: Que sigan, pero que me sirvan.



