Trump visita a Xi en plena crisis por Irán, comercio y Taiwán: ¿choque de potencias?
Trump visita a Xi en plena crisis por Irán, comercio y Taiwán

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China confirmó en un breve comunicado que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizará una visita de Estado a China del 13 al 15 de mayo, por invitación del presidente Xi Jinping. El encuentro, inicialmente previsto para finales de marzo, había sido aplazado a petición de Washington debido a la ofensiva militar contra Irán, llevada a cabo en conjunto con Israel.

Para evitar que el aplazamiento se interpretara como un nuevo enfriamiento en las relaciones, Trump utilizó su característico lenguaje grandilocuente para infundir optimismo: "Representantes de ambos países están ultimando los preparativos para esta visita histórica y estoy deseando pasar tiempo con el presidente Xi en lo que, estoy seguro, será un acontecimiento monumental", declaró entonces.

A pesar de las tensiones globales por la guerra en el golfo Pérsico y el bloqueo a las exportaciones petroleras en el estrecho de Ormuz, los equipos comerciales de ambos gobiernos han trabajado en los preparativos de esta visita de alto rango. Un encuentro destinado a "ultimar consultas comerciales" comenzó ayer en Seúl, y hoy se espera la llegada del secretario del Tesoro, Scott Bessent, para reunirse con el viceprimer ministro chino, He Lifeng.

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Las agendas de Trump y Xi

Trump espera impulsar lo que los expertos llaman 'las cinco Bs': la venta de aviones Boeing, carne (beef) y soya (soybeans) a China, y la creación de dos consejos (boards), uno de comercio y otro de inversiones. Por su parte, Pekín busca avanzar en 'las tres Ts': aranceles (tariffs), tecnología y Taiwán.

Según un analista diplomático de la Unión Europea, "Trump necesita un resultado positivo en el frente externo debido a la crisis en el golfo Pérsico, mientras que Xi está urgido por evitar un agravamiento de la situación en Irán que prolongue el bloqueo en Ormuz y lleve a la economía mundial a la recesión, lo que afectaría la reactivación de la economía exportadora china".

La complicada situación de Trump

Aunque ambos líderes necesitan resultados, la situación de Trump es más compleja. Xi salió fortalecido tras una purga en la cúpula militar que cuestionaba sus planes para Taiwán, mientras que Trump enfrenta su peor momento en las encuestas desde su regreso a la Casa Blanca. En enero de 2025, el 52% de los estadounidenses aprobaba su gestión; ahora solo el 38% lo aprueba, según el promedio de encuestas del New York Times. El aumento del precio de la gasolina debido a la crisis en Irán explica parte de esta caída: de 2,81 a 4,52 dólares por galón.

La promesa central de la campaña de Trump en 2024 fue reducir la inflación, que afectaba el poder adquisitivo de los hogares. Sin embargo, la tasa de inflación se mantuvo en 3% en septiembre y subió al 3,3% en marzo debido al conflicto con Irán. Trump está urgido de un acuerdo comercial que le permita salvar la cara en su apuesta arancelaria y frenar la inflación.

Los intereses de China

A Xi también le beneficiaría un acuerdo, pues las exportaciones chinas a Estados Unidos cayeron más del 20% en 2025 por el aumento de aranceles, que pasaron de un promedio de 34% hasta un tope de 125%, antes de la tregua acordada en octubre. No obstante, China ha demostrado capacidad de adaptación: sus exportaciones totales al mundo crecieron más del 21% en los primeros dos meses de 2026.

Para reactivar el comercio bilateral, Trump y Xi discutirán la creación de un Consejo de Comercio integrado por figuras de ambos países, con el objetivo de "formalizar y reequilibrar los flujos comerciales bilaterales", según un análisis del Foro Económico Mundial. Esto representaría un cambio hacia un mecanismo más institucionalizado para gestionar los desequilibrios comerciales.

Los grandes negocios en juego

Trump quiere impulsar tres grandes negocios: garantizar el acceso de Estados Unidos a minerales críticos y tierras raras que posee China; que las aerolíneas chinas adquieran unos 500 aviones Boeing; y que Pekín se comprometa a comprar más productos agrícolas, como la soya. Por su parte, China aspira a que Washington reduzca los controles a sus exportadores e inversionistas, y presiona para abrir el mercado estadounidense a los autos eléctricos de BYD y a inversiones en alta tecnología e inteligencia artificial.

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El espinoso tema de seguridad

Un capítulo crítico será la seguridad, incluyendo la guerra en Irán, las tensiones en el mar de China por Taiwán y la carrera armamentista nuclear. Washington insinúa que Pekín suministra armas a Irán, mientras que China cuestiona la asistencia de Trump a Taiwán y pide "manejar con prudencia la venta de armas" a la isla. En cuanto a lo nuclear, Estados Unidos quiere discutir nuevos acuerdos que incluyan a China, cuyo arsenal crece al ritmo más acelerado del planeta. Pekín alega que, mientras Moscú y Washington tienen más de 1.500 ojivas activas cada uno, China apenas supera las 600.

Riesgos de la cumbre

Analistas y gobiernos del mundo observan con atención esta cumbre, no tanto por las expectativas de grandes acuerdos, sino por el temor a que las conversaciones salgan mal. Un experto de la Unión Europea señaló: "Trump es conocido por sus cambios de humor y cualquier roce podría llevarlo a una declaración desafortunada". Además, los chinos son "muy delicados en materia gestual", lo que eleva el peligro de un malentendido.

Pekín ha preparado un arsenal de medidas en caso de una nueva escalada arancelaria. Andrew Gilholm, analista de Control Risks, explicó que "China está dando señales más fuertes de estar lista y preparada" para responder. Si Trump endurece su postura, "estaremos al borde de un uso mucho más frecuente de contramedidas chinas contra las sanciones de Estados Unidos".

Otro foco de peligro es Irán. Xi criticó a Trump en abril por su "desprecio por las leyes internacionales", acusándolo de llevar al mundo a "un retorno a la ley de la selva". Trump no ha respondido y ha destacado el papel de China como mediador. Pekín apuesta por una diplomacia de equilibrio: insta a Teherán a negociar, pero critica a Trump y defiende el derecho de Irán a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos.

Si Trump evita declaraciones altisonantes y Xi mantiene su juego equilibrado, la cumbre podría salir razonablemente bien. De lo contrario, la economía mundial y la paz del planeta quedarían comprometidas.