Acuerdo histórico EPM-Hidroituango: fin a pleito billonario y ganancia para Antioquia
Acuerdo EPM-Hidroituango termina pleito billonario

El histórico acuerdo que transformó un conflicto billonario en oportunidad para Antioquia

Durante dieciocho meses de negociaciones discretas y alejadas de los focos públicos, los gerentes de Empresas Públicas de Medellín (EPM) y la Sociedad Hidroituango trabajaron intensamente para alcanzar un acuerdo sin precedentes. Lo que comenzó como un pleito judicial por más de 7.5 billones de pesos se transformó en una conciliación que beneficiará sustancialmente al departamento de Antioquia.

Los orígenes del conflicto y la emergencia de 2018

La historia se remonta a la creación de la Sociedad Hidroituango a finales del siglo XX, concebida como una herramienta estratégica para moldear el desarrollo antioqueño y generar autonomía fiscal. Entre 2008 y 2011 se estructuró lo que sería uno de los proyectos energéticos más importantes del país: la hidroeléctrica de Ituango.

En 2011, EPM e Hidroituango firmaron un contrato de Construcción, Operación, Posesión, Mantenimiento y Transferencia (conocido como Boomt), estableciendo que EPM operaría la hidroeléctrica durante sesenta años, hasta 2061. Sin embargo, en mayo de 2018 ocurrió un evento crítico: el río Cauca se represó por varios días, bloqueando los túneles de desviación y poniendo en riesgo a comunidades río abajo.

"EPM tomó la decisión determinante de inundar la casa de máquinas para evitar una tragedia sin precedentes en doce municipios", explicaron fuentes cercanas al proceso. Esta acción salvó miles de vidas pero generó pérdidas millonarias y retrasos significativos en el cronograma del proyecto.

El pleito judicial y las negociaciones paralelas

En 2020, Hidroituango demandó a EPM por incumplimiento contractual, presentando más de setenta pretensiones ante el tribunal de arbitramento de la Cámara de Comercio de Medellín. El conflicto escaló hasta alcanzar una demanda por 7.5 billones de pesos, aunque inicialmente había sido por 2.5 billones.

Mientras el proceso judicial avanzaba, en 2023 comenzó una negociación paralela entre John Maya Salazar, gerente de EPM, y Alejandro Arbeláez Arango, gerente de Hidroituango. Ambos líderes compartían un objetivo común: alcanzar un acuerdo gana-gana que beneficiara a ambas empresas y, especialmente, a Antioquia.

"La clave fue que cada parte no defendió irrestrictamente tener la razón, sino los beneficios que buscaba alcanzar", señaló Arbeláez en declaraciones exclusivas.

Los detalles del acuerdo histórico

Las negociaciones, que contaron con el aval del Alcalde de Medellín y el Gobernador de Antioquia, se desarrollaron bajo criterios técnicos jurídicos, financieros y de ingeniería. El punto coyuntural llegó cuando se acordó la cifra que EPM reconocería a Hidroituango.

Actualmente, la Sociedad Hidroituango recibe aproximadamente 37.500 millones de pesos mensuales, lo que se traduce en ingresos operacionales anuales del orden de los 450.000 millones de pesos. El pago se determina mediante una fórmula que deduce costos de inversión y ventas de energía, siendo el remanente el pago mensual a Hidroituango.

El 14 de noviembre de 2025 se firmó el acuerdo de conciliación, que fue inmediatamente presentado al tribunal de arbitramento para su evaluación. Finalmente, el 22 de diciembre de 2025, tras dieciocho meses de negociaciones, se aprobó oficialmente el acuerdo conciliatorio.

El Fondo Horizontes: legado para Antioquia

Uno de los componentes más significativos del acuerdo es la creación del Fondo Horizontes, una figura que permitirá financiar dos megaproyectos estratégicos para el departamento:

  • El Ferrocarril de Antioquia, pensado para mejorar la competitividad regional
  • El Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado, que iniciará en el Urabá y busca garantizar dignidad a los habitantes

"Es una cifra muy importante, sobre todo para el bien de Antioquia, porque en su magnitud permite que Hidroituango comience a recibir remuneración", destacó el gerente de la Sociedad Hidroituango.

Este acuerdo histórico no solo pone fin a años de litigio, sino que establece un precedente para la resolución de conflictos complejos en el sector energético colombiano, demostrando que incluso los pleitos más billonarios pueden transformarse en oportunidades de desarrollo regional.