Barbas, el perro líder de pausas activas que alegra la Unidad de Mantenimiento Vial de Bogotá
En medio del constante bullicio de maquinaria pesada, el incesante movimiento de volquetas y las extensas jornadas de intervención en el espacio público, la Unidad de Mantenimiento Vial de Bogotá (UMV) cuenta con un equipo muy especial que ha transformado positivamente el ambiente laboral. Se trata de un grupo de perros y gatos rescatados que se han convertido en compañeros inseparables de las sedes administrativas y los frentes de obra distribuidos en distintos puntos de la capital colombiana.
Funcionarios de cuatro patas con roles simbólicos
A través de su cuenta oficial en redes sociales (@umv.bogota), la entidad ha presentado formalmente a estos "funcionarios" de cuatro patas, asignándoles cargos simbólicos que reflejan su presencia constante y su impacto en la dinámica diaria. La lista incluye personajes tan diversos como:
- Manchas, un gato que ocupa el puesto de "gerente de seguridad" y se encarga de supervisar meticulosamente el acceso de visitantes.
- Gorda, una perrita que ejerce como "gerente de bienestar", siempre atenta para acompañar y brindar apoyo emocional a los equipos humanos.
- Finisher, un gatito de pelaje naranja que cumple el rol de "supervisor de maquinaria".
- Rocky, un canino de tamaño grande y pelo negro que actúa como "director de seguridad" en las entradas y salidas de las instalaciones.
La nómina continúa con otros miembros destacados como Batman, quien funge como "coordinador de bienestar"; Barbas, el famoso "líder de pausas activas"; Don Gato, designado como "jefe de control de calidad"; y Josh, que trabaja como "analista de calidad" en las pruebas de laboratorio. Desde sus distintas sedes de operación, estos animales se han ganado un lugar especial en el corazón de funcionarios y contratistas, quienes destacan repetidamente el impacto positivo de su compañía en la rutina laboral.
La conmovedora historia de Mono, el guardián de las obras
Si existe una historia que resume perfectamente el profundo vínculo entre los trabajadores y estas mascotas, es sin duda la de Mono, un perro que se ha convertido en el guardián oficial de las obras de espacio público. Según el relato detallado de Sonia Castillo, integrante de la unidad ejecutora y supervisora de obras, Mono apareció por primera vez en diciembre de 2023 en un frente de trabajo ubicado en el parque Gilma Jiménez.
"Estaba correteando por la calle y no tenía dueño", contó Castillo en un video compartido ampliamente por la UMV. El equipo humano comenzó a alimentarlo con cuidado y, con el paso de los días, tomó la decisión colectiva de adoptarlo formalmente. Cuando el proyecto se trasladó a Mazurén en enero del presente año, Mono viajó cómodamente con ellos en los camiones oficiales de la entidad. Desde ese momento histórico, ha acompañado fielmente diferentes intervenciones, incluyendo frentes en San Felipe y otros puntos estratégicos de la ciudad.
De acuerdo con el testimonio de Castillo, la principal función de Mono es proteger las obras y sus trabajadores. Durante las noches, permanece atento y vigilante junto a los guardias de seguridad, impidiendo que personas extrañas se acerquen a las carpas y equipos. Es descrito por todos como un animal noble, juicioso y extremadamente cariñoso. "Es juguetón y la gente lo ve y le parece muy bonito", relató emocionada la supervisora.
Aunque varias personas externas han solicitado adoptarlo, el equipo de la UMV asegura con firmeza que no está dispuesto a separarse de él. "Estamos muy felices con él", afirmaron rotundamente los trabajadores, demostrando el apego genuino que ha surgido.
Una relación laboral que trasciende lo convencional
La presencia constante de estos animales refleja una relación cotidiana y profundamente humana entre trabajadores y mascotas que, sin uniforme oficial ni credenciales corporativas, se han convertido en parte esencial del ambiente laboral en la Unidad de Mantenimiento Vial. Estos compañeros peludos no solo brindan compañía y alegría, sino que también contribuyen significativamente al bienestar emocional de los empleados, reduciendo el estrés y fomentando un clima de trabajo más positivo y colaborativo.
Esta iniciativa innovadora demuestra cómo la integración de animales rescatados puede transformar espacios laborales tradicionalmente asociados con dureza y rigidez, inyectando dosis de calidez, empatía y conexión emocional. Los "funcionarios" de cuatro patas de la UMV han redefinido lo que significa ser parte de un equipo de trabajo, recordándonos que el bienestar laboral puede tener muchas patas y mucho pelaje.
