Bogotá adjudica nuevo contrato para administrar sus cuatro cementerios públicos tras años de problemas
El futuro de los cuatro cementerios públicos de Bogotá –Norte, Central, Sur y Parque Serafín– ha sido finalmente definido con la adjudicación de un nuevo contrato de concesión. Esta decisión llega después de un prolongado período de disputas, sanciones y denuncias penales contra el anterior operador, Jardines de Luz y Paz, que llevaron al Distrito a intervenir directamente en la gestión de estos camposantos.
Historia de incumplimientos y la intervención de la UAESP
Durante años, el antiguo administrador enfrentó múltiples acusaciones por incumplimientos en sus obligaciones contractuales, lo que generó un deterioro significativo en la prestación de servicios funerarios. Las quejas incluyeron deficiencias en la disposición de restos y procesos de exhumación, con el Cementerio Central identificando hasta 36 puntos críticos en estas áreas específicas. La situación se agravó al punto de que se presentaron denuncias formales ante la Fiscalía, reflejando la gravedad de los problemas operativos.
Ante esta crisis, la administración distrital se vio obligada a tomar medidas drásticas. En el último año, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP) asumió la operación directa de los cementerios, garantizando la continuidad de los servicios esenciales para la ciudadanía. Esta intervención temporal fue un paso necesario para estabilizar la situación mientras se preparaba una nueva licitación pública que asegurara un manejo adecuado y transparente a largo plazo.
El proceso de licitación y el nuevo operador
El Distrito inició un riguroso proceso de licitación para seleccionar un nuevo concesionario que cumpla con los estándares requeridos. Recientemente, este contrato fue adjudicado a una nueva empresa, marcando un hito en la gestión de los servicios funerarios públicos en la capital. Se espera que el nuevo administrador implemente mejoras sustanciales en la infraestructura, los procedimientos de disposición de restos y la atención al público, superando los errores del pasado.
La transición busca no solo corregir las fallas anteriores, sino también restaurar la confianza de los bogotanos en estos espacios sagrados. Con esta adjudicación, se cierra un capítulo turbulento y se abre uno de renovación y compromiso con la dignidad en los servicios funerarios.