Perros de cuadra: la solidaridad vecinal que transforma vidas en Bogotá
Perros de cuadra: solidaridad vecinal en Bogotá

Perros de cuadra: la solidaridad vecinal que transforma vidas en Bogotá

En parques, calles y esquinas de la capital colombiana, los perros de cuadra se han convertido en un elemento esencial del paisaje urbano y social. Estos animales, también conocidos como perros de barrio o vecindario, viven en el espacio público pero reciben alimento, refugio y protección gracias a la generosidad de las comunidades locales.

La conmovedora historia de Sam en el barrio La Esmeralda

Sam, un perro mestizo que recorre las calles del barrio La Esmeralda en Bogotá, ilustra perfectamente este fenómeno. Durante años, encontró sustento y cariño en Marielita, una mujer reconocida en el sector por su dedicación al cuidado de animales sin hogar. Cuando ella falleció de manera repentina, la rutina de Sam cambió drásticamente. Sin embargo, los vecinos no lo abandonaron: se organizaron, asumieron su cuidado colectivamente y le construyeron una casa cerca del CAI del sector. Ahora, Sam no solo tiene un lugar donde dormir, sino que es reconocido como parte integral del barrio, querido tanto por residentes como por uniformados.

Una realidad extendida en la capital colombiana

La experiencia de Sam no es aislada. En diversos puntos de Bogotá, perros han sido acogidos por vecinos que, sin formalizar una adopción individual, asumen su cuidado de manera compartida. Muchos de estos animales nacen en las calles de la ciudad, en esquinas, debajo de puentes, en humedales o en espacios apartados, creciendo enfrentando el frío, la lluvia y el abandono hasta que encuentran un lugar donde establecerse.

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Según el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), un perro de cuadra es aquel que "ha sido acogido, resguardado y alimentado por la comunidad. Puede vivir en la calle de forma permanente o ser semi-domiciliado", situación común en parques, estaciones de transporte o entornos institucionales. Para 2022, se reportaron aproximadamente 6.000 perros de este tipo en Bogotá, cifra que refleja la magnitud de esta forma de convivencia.

El desafío de los perros callejeros en Bogotá

No obstante, el panorama es más amplio y complejo. De acuerdo con el Observatorio PYBA del Instituto, en la ciudad existen más de 66.000 perros callejeros, lo que evidencia la urgente necesidad de fortalecer estrategias de protección y bienestar animal. Estas iniciativas deben incluir tanto a los animales completamente abandonados como a aquellos que ya participan en dinámicas comunitarias.

Aunque lo ideal sería que todos los animales contaran con un hogar propio y una familia que asumiera su cuidado de manera individual, la realidad de la sobrepoblación lo dificulta significativamente. En este contexto, el cuidado comunitario se convierte en una alternativa valiosa que permite mejorar sustancialmente la calidad de vida de estos seres.

"Vecino Buena Pata": una estrategia innovadora del IDPYBA

En respuesta a esta situación, el IDPYBA ha lanzado la estrategia "Vecino Buena Pata", una iniciativa que busca reconocer, visibilizar y fortalecer las acciones de cuidado que ya existen en los barrios. Como parte de este esfuerzo, la entidad ha abierto una plataforma digital para que Juntas de Acción Comunal, comunidades y ciudadanos registren a los perros que viven bajo su cuidado colectivo.

Antonio Hernández, director del IDPYBA, explicó que "esta primera fase busca la identificación de los perros y gatos callejeros que han sido adoptados por la comunidad, en un esfuerzo por brindar calor de hogar a estos animales que están expuestos a peligros, al frío y el hambre". El objetivo fundamental es incentivar que en todos los barrios se consoliden redes de apoyo que respalden el bienestar animal.

Recomendaciones prácticas para el cuidado comunitario

El IDPYBA ofrece varias recomendaciones concretas para quienes deseen contribuir al bienestar de los perros de cuadra:

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  • Promover la adopción cuando sea posible o apoyar la búsqueda de un hogar definitivo.
  • Garantizar que los animales estén identificados, esterilizados, vacunados y desparasitados.
  • Participar activamente en programas comunitarios y jornadas de bienestar animal.
  • Proporcionar agua limpia y un refugio seguro adecuado.
  • Controlar la alimentación mediante comederos apropiados y porciones equilibradas.
  • Llevar un seguimiento constante de su estado de salud y vigilar su comportamiento.

El impacto social de los perros de cuadra

Desde el IDPYBA describen a estos animales como parte fundamental del tejido social de los barrios. "Pertenecen a la cuadra, no tienen un tenedor reconocido, son amigos de todos. Duermen cerca de los comercios o talleres y, por lo general, son cuidados por vecinos que les brindan alimento y atención", señala la entidad. Además, destacan su papel como compañeros cotidianos, pues acompañan recorridos, alertan ante la presencia de extraños y se convierten en figuras reconocibles para toda la comunidad.

Historias como la de Sam demuestran que, aunque no todos los animales tienen un hogar tradicional, sí pueden encontrar un lugar en el mundo gracias al compromiso colectivo. En una ciudad donde miles de perros aún viven en condición de calle, iniciativas como "Vecino Buena Pata" buscan convertir la empatía en acción concreta y hacer del cuidado comunitario una herramienta efectiva de bienestar animal.