Taliana Vargas: Vocación, fe y el pulso de gobernar desde lo social
La gestora social de Cali, Taliana Vargas, habla sin libreto sobre sus proyectos bandera, la presión de gobernar al lado de Alejandro Eder y el peso de servir en una ciudad que aún no termina de creer en sí misma. En una conversación franca, Vargas revela los desafíos y satisfacciones de su rol, enfocándose en transformaciones sociales más que en cifras técnicas.
El reto de la vocación en medio de la desconfianza política
Cuando se le pregunta sobre lo más difícil de llegar a la Alcaldía de Cali como gestora social, Taliana Vargas vacila antes de responder. "Todo ha sido retador", confiesa, destacando que el mayor obstáculo ha sido hacer entender a la ciudadanía la genuina vocación de servicio que la motiva a ella y a su esposo, el alcalde Alejandro Eder.
"Siento que no se ha entendido del todo", explica Vargas. "Lastimosamente, la política no la ejercen personas como un Alejandro o como yo, entonces a la gente y hasta al sector público les queda difícil comprender que hay vocación de servicio real". Ambos llegaron a la administración con el propósito de sanar heridas y construir, no en busca de poder.
CuidArte: Reconociendo el trabajo invisible de las mujeres
Uno de los proyectos insignia de Taliana Vargas es CuidArte, un programa diseñado para reconocer y apoyar a las mujeres cuidadoras. "Es reconocer el cuidado como trabajo, como derecho y como responsabilidad colectiva", afirma. El programa libera tiempo a las mujeres que dedican hasta ocho horas diarias al cuidado no remunerado, permitiéndoles estudiar, emprender o formarse.
Actualmente, CuidArte cuenta con nueve ecosistemas en zonas urbanas y rurales de Cali, atendiendo a casi 5.000 mujeres diariamente. "El próximo año queremos tener doce ecosistemas y atender entre 17.000 y 20.000 mujeres en todas las comunas", proyecta Vargas. Historias como la de Marleny, quien validó su bachillerato gracias al programa, ilustran el impacto transformador.
Litoral: Dignificando la artesanía del Pacífico
Otro proyecto fundamental es Litoral, enfocado en dignificar el trabajo ancestral de los artesanos del Pacífico colombiano. "Nada puede llamarse lujo si no es hecho a mano", sostiene Vargas. El proyecto no solo funciona como vitrina comercial, sino que incluye talleres, capacitación y capital semilla para profesionalizar a los artesanos.
Una historia concreta que destaca es la de una mujer que migró a Cali y, tras participar en Litoral, llegó a vender sus productos en Le Bon Marché de París. "Sus hijas ahora quieren aprender lo que ella hace. Antes no lo valoraban. Hoy toda la familia vive de esa artesanía", relata Vargas, subrayando cómo el proyecto cambia generaciones.
La Casa Matria del Oriente y el cuidado integral
Vargas también aborda la necesidad de la Casa Matria del Oriente, un proyecto prioritario para extender los servicios de cuidado a todas las mujeres de Cali. "Era irreal que solo existiera una Casa Matria en el oeste y no en el oriente de la ciudad", critica. Los recursos ya están asignados mediante un empréstito, y se espera su lanzamiento a finales de este año o principios del próximo.
Vida personal y presión pública
Gobernar junto a su esposo, el alcalde Alejandro Eder, representa un desafío constante. "Es difícil, muy difícil. Es un reto diario", admite Vargas. La fe y la oración son pilares fundamentales para mantener el equilibrio emocional en medio de la exposición pública y la polarización de la ciudad.
"Cali es una ciudad bipolar", observa. "Un día todos felices y al otro todos enemigos. Nos duele cómo el caleño se destruye entre sí y no ve sus fortalezas". A pesar de las críticas, Vargas insiste en que su motivación proviene de historias de violencia y necesidad que la impulsan a trabajar incansablemente, incluso sin remuneración económica por su rol como gestora social.
Legado y futuro
Al reflexionar sobre su legado, Taliana Vargas lo resume en una frase: "Que trabajé para la mujer cuidadora y para dignificar nuestras raíces". Reconoce que, después de entregar lo mejor de sí, el destino de sus proyectos ya no dependerá de ella, pero confía en que las semillas plantadas darán frutos duraderos para Cali.
