Operación de recuperación hídrica y agraria en Córdoba tras inundaciones devastadoras
En una acción sin precedentes, la Agencia Nacional de Tierras (ANT) está derribando barreras hidráulicas ilegales en propiedades de Córdoba que históricamente pertenecieron a estructuras del narcotráfico y políticos condenados por corrupción. Esta intervención busca devolver el cauce natural a ríos, quebradas y caños, mientras se entregan miles de hectáreas a campesinos afectados por las catastróficas inundaciones de febrero pasado.
La maquinaria amarilla contra los muros del despojo
Donde antes se levantaban jarillones y muros de tierra construidos con el poder de las armas y el despojo, hoy resuena el rugido de la maquinaria pesada abriendo paso al agua. No se trata de una obra civil convencional, sino de lo que el Gobierno denomina una "cirugía mayor" al ecosistema cordobés, destinada a sanar décadas de uso irregular del suelo.
La ministra de Ambiente (e), Irene Vélez Torres, y el director de la ANT, Juan Felipe Harman, supervisaron personalmente la demolición de un jarillón de 1,2 kilómetros en la Ciénaga de Corralito, jurisdicción de Cereté. "Estamos comenzando a abrir nuevamente los caminos del agua. Durante décadas se levantaron barreras que afectaron el equilibrio del ecosistema", afirmó Vélez durante la intervención.
Tierras de la mafia pasan a manos campesinas
Mientras las excavadoras abren paso al agua, en tierra firme se ejecuta un acto de justicia histórica. El Gobierno ya ha entregado 714 hectáreas distribuidas en 11 predios recuperados, cuyos antiguos dueños representan las épocas más oscuras del conflicto colombiano.
- En Sahagún: 50 hectáreas que pertenecían al exsenador condenado Musa Besaile Fayad
- En Cereté: 189,4 hectáreas de estructuras criminales de alias 'Don Mario' (Daniel Rendón Herrera)
- En Planeta Rica: 174,1 hectáreas de sociedades vinculadas al narcotráfico y la SAE
- En Buenavista: 300,9 hectáreas entregadas a asociaciones de mujeres y piscicultores
La entrega de predios que pertenecieron a alias "Don Mario" y "Fritanga" tiene especial significado en Cereté, donde durante 40 años los pescadores fueron perseguidos y asesinados por intentar acceder a la Ciénaga de Corralito para su sustento.
Respuesta a emergencia climática y deuda histórica
Las inundaciones de febrero, exacerbadas por el paso de dos frentes fríos, no fueron solo un fenómeno natural sino la consecuencia de lo que las autoridades califican como "inoperancia histórica". Miles de familias que lo perdieron todo ahora recibirán tierras cultivables como mecanismo de reparación, en una estrategia dual que combina restablecimiento ecológico con reforma agraria.
Juan Felipe Harman, director de la ANT, fue enfático: "El objetivo es recuperar zonas de uso público. Los playones no pueden ser propiedad privada de unos pocos mientras el pueblo se ahoga". Con estas acciones, la cifra de tierras entregadas en Córdoba durante la actual administración asciende a 45.000 hectáreas, enfocadas principalmente en víctimas del conflicto y comunidades pesqueras.
Desafíos de sostenibilidad y vigilancia
El desmonte de los jarillones representa apenas el inicio de una recuperación que requiere vigilancia constante para evitar que los antiguos ocupantes intenten retomar el control de las zonas de alivio del río. Las autoridades trabajan contrarreloj mientras el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) emite nuevas alertas por la llegada de otro frente frío que afectará la región Caribe.
La intervención se realiza de manera técnica, sin explosivos, permitiendo que el agua retome su nivel gradualmente para evitar nuevas emergencias. Por ahora, el río Sinú comienza a respirar nuevamente, y los campesinos de Córdoba esperan por primera vez en generaciones tener tierra seca para sembrar y agua libre para pescar, en lo que Harman denomina una "reforma rural anfibia" para el llamado 'pueblo anfibio' de la región.
