Mujer de 98 años mantiene movilidad con rutina de ejercicios: 'Nunca es tarde'
Anciana de 98 años realiza ejercicios para mantener autonomía

A sus 98 años, Ilse demuestra que la edad no es un obstáculo para mantenerse activa. Cuatro veces por semana realiza una rutina de ejercicios, pasea a su perro a diario y asiste a clases de yoga adaptado en silla. Su historia fue compartida por Lauren Ohayon, su entrenadora personal, quien destacó los beneficios de la actividad física en la vejez.

Una vida marcada por la adversidad

Ilse nació en Austria y vivió su infancia durante la Segunda Guerra Mundial. A los 11 años, debido a la ocupación nazi, tuvo que abandonar su país y refugiarse en Londres, mientras parte de su familia permanecía en Auschwitz. Tras la muerte de su esposo, decidió comenzar a ejercitarse. Según Ohayon, "nunca es demasiado tarde para empezar una rutina de ejercicio".

A pesar de haber superado una cirugía de menisco y una fractura de cadera, Ilse mantiene una vida activa. Su caso fue publicado en la revista Men's Health, donde se detalla su rutina de nueve ejercicios orientados a fortalecer el equilibrio y la movilidad.

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Los ejercicios de la rutina

La rutina comienza con el movimiento de sentarse y levantarse de una silla, manteniendo la espalda recta y los pies apoyados en el suelo. Se recomiendan 10 repeticiones, y se pueden usar apoyos adicionales si es necesario.

El segundo ejercicio incorpora una banda elástica alrededor de las rodillas para trabajar la fuerza de las piernas y la estabilidad al incorporarse. Luego, se realizan ejercicios de equilibrio sobre un escalón, manteniendo un pie delante del otro durante un minuto sin usar las manos como apoyo.

Otro movimiento consiste en caminar hacia atrás varias veces para mejorar la coordinación y el equilibrio. También se incluye el descenso controlado al suelo, pasando de pie a una posición de cuatro apoyos antes de acostarse completamente, distribuyendo el peso de manera uniforme.

La rutina continúa con el puente de glúteos: acostado boca arriba con las rodillas flexionadas, se elevan las caderas manteniendo alineados hombros, caderas y rodillas. El "estiramiento figura 4" trabaja la flexibilidad de las caderas y la movilidad de las piernas, manteniendo la postura durante 30 segundos.

Para levantarse del suelo, se utiliza el apoyo de brazos y piernas hasta recuperar la posición de pie. Finalmente, se realizan pasos laterales sobre una línea imaginaria o marcada, fortaleciendo la coordinación y el control corporal.

Beneficios de la actividad física en la vejez

La fisioterapeuta Sarah Campus afirmó que mantenerse activo después de una cirugía es clave para la recuperación y para conservar la funcionalidad física. Este tipo de ejercicios ayudan a mejorar la fuerza, la coordinación y la confianza en los movimientos cotidianos.

La historia de Ilse es un ejemplo de que la edad no limita la capacidad de mantenerse en forma y autónomo. Como dice su entrenadora, "nunca es demasiado tarde".

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