La Fundación Rockefeller presentó este jueves en Bogotá su Informe de Impacto 2025, en el que expuso los principales resultados de sus inversiones globales y los retos que enfrentará durante 2026, con especial énfasis en el desarrollo de sistemas de alertas tempranas para enfrentar los efectos del cambio climático y la aparición de nuevas epidemias.
Desafíos climáticos y sanitarios
En entrevista con Blu Radio, la vicepresidenta para América Latina y el Caribe de la fundación, Liana Latorre, explicó que uno de los mayores desafíos actuales es que fenómenos como las inundaciones, las olas de calor y los cambios extremos del clima están modificando los mapas tradicionales de riesgo sanitario en distintos países.
“Estamos viendo que estos cambios climáticos y los estreses de calor están trayendo nuevas epidemias, nuevos brotes y nuevas complejidades a la salud que antes no estaban mapeadas”, afirmó Latorre.
Frente a este panorama, la fundación anunció que uno de sus principales enfoques será fortalecer herramientas tecnológicas que permitan anticipar emergencias sanitarias y climáticas mediante sistemas de monitoreo y alertas tempranas.
Inversiones globales y regionales
Según el informe, la organización invirtió durante 2025 cerca de 350 millones de dólares a nivel global, recursos con los que logró impactar a 731 millones de personas en diferentes regiones del mundo. En América Latina y el Caribe, la inversión alcanzó los 59 millones de dólares para apoyar iniciativas relacionadas con salud, energía y alimentación.
La directiva aseguró que, aunque en países como Colombia persisten profundas brechas sociales en salud y educación, la fundación ve estos escenarios como oportunidades para impulsar soluciones innovadoras. En ese sentido, destacó que el acceso universal a la energía también será prioritario, al considerarlo un elemento clave para el desarrollo y la prosperidad de las comunidades.
Alimentación escolar y metas futuras
Otro de los frentes estratégicos será el fortalecimiento de sistemas de alimentación escolar nutritiva y sostenible. La meta de la organización es llegar a 10 millones de niños adicionales en el mundo durante los próximos cinco años con programas que mejoren la nutrición y promuevan prácticas agrícolas regenerativas.
De cara a 2026, Latorre señaló que el principal reto para la oficina regional será consolidar el trabajo que la fundación viene desarrollando en Colombia y otros países de América Latina, especialmente en iniciativas tecnológicas orientadas a reducir los riesgos derivados de la crisis climática y las nuevas amenazas sanitarias.



