Un nuevo estudio liderado por la NCD Risk Factor Collaboration, publicado en la revista Nature, ha revelado que la epidemia de obesidad presenta dinámicas divergentes según el nivel de ingresos de los países. Mientras que en las naciones de altos ingresos el aumento de la obesidad se ha desacelerado e incluso revertido en algunos casos, en los países de ingresos bajos y medios continúa en ascenso.
Análisis de la dinámica de la obesidad
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado la obesidad como una crisis mundial. Según datos de la OMS, en 2022 una de cada ocho personas en el mundo era obesa, y desde 1990 esta enfermedad se ha duplicado entre los adultos y cuadruplicado entre los adolescentes. Sin embargo, el nuevo estudio señala que los informes globales suelen basarse en comparaciones a lo largo de décadas y carecen de un análisis detallado de su dinámica.
Para llenar este vacío, el equipo analizó 4.050 estudios poblacionales que midieron estatura y peso en 232 millones de personas de 5 años o más. Esto les permitió estimar la velocidad y caracterizar la evolución de la epidemia de obesidad.
Resultados en niños y adolescentes
El estudio encontró que en muchos países de altos ingresos, el aumento de la obesidad en niños y adolescentes en edad escolar se desaceleró durante la década de 1990 y posteriormente se estabilizó. Incluso, en algunos países occidentales como Italia, Portugal y Francia, se observó una pequeña disminución desde la década de 2000. Tendencias similares se registraron en países de Europa Central y Oriental.
Resultados en adultos
En el caso de los adultos, la desaceleración del aumento de la obesidad ocurrió aproximadamente una década después que en los niños, es decir, alrededor del año 2000, seguida de una estabilización o incluso una ligera reversión en países como España.
Factores que influyen en las tendencias
Los autores del estudio sugieren que las tendencias sociales, económicas y tecnológicas que afectan la disponibilidad, asequibilidad y consumo de alimentos pueden haber contribuido a controlar la obesidad en países de altos ingresos. Sin embargo, advierten que se requieren intervenciones políticas en los países de ingresos bajos y medios.
Aunque la investigación no incluyó a niños menores de 5 años, la OMS señala que en 2024, 35 millones de niños en ese grupo de edad tenían sobrepeso. La obesidad es una enfermedad crónica asociada a un mayor riesgo de padecer enfermedades no transmisibles como diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. En la infancia y adolescencia, también tiene consecuencias psicosociales adversas, afectando el rendimiento escolar y la calidad de vida.
La OMS advierte que el aumento de las tasas de obesidad en países de ingreso bajo y mediano, especialmente entre los grupos socioeconómicos más bajos, está globalizando un problema que antes se asociaba únicamente a los países de altos ingresos.



