Cuando se habla de estrés, muchas personas piensan en la salud mental o en los problemas cardíacos. Sin embargo, este puede tener consecuencias mucho más profundas, tanto así que puede acelerar la progresión de enfermedades hepáticas, según el portal de la ‘Chennai Liver Foundation’.
La relación entre el estrés y el hígado graso
Muchos desconocen la relación que hay entre el estrés y el hígado; esta suele pasar desapercibida. Aunque es cierto que la obesidad, el sedentarismo y el consumo de alcohol se identifican como las principales causas de esta enfermedad, algunas investigaciones advierten que la tensión crónica también altera el funcionamiento de este órgano y favorece la acumulación de grasa.
De acuerdo con una investigación publicada en la ‘Revista Mexicana de Endocrinología, Metabolismo y Nutrición’, el mecanismo principal es la liberación prolongada de hormonas como el cortisol y la adrenalina, que alteran el metabolismo normal del hígado.
“El estrés psicológico puede tener efectos metabólicos adversos e inducir conductas poco saludables, pero el papel del estrés en el desarrollo de la enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA) es en gran medida desconocido”, afirma una investigación publicada en ‘Scientific Reports’.
¿Cómo afecta el estrés al hígado?
Muchos no se dan cuenta de que, al no saber controlar este problema, con el pasar del tiempo comienzan a empeorar los síntomas del hígado graso. Según el Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED), el estrés es un agente agresor y la respuesta del organismo, como la ansiedad, afecta al aparato digestivo, ya que es el sistema corporal más conectado con el sistema nervioso.
“La mayor liberación de cortisol (hormona del estrés) podría ser responsable también de la acumulación de grasa en el hígado (hígado graso no alcohólico), aparte del principal responsable de esta patología, que es el sobrepeso y la obesidad”, explica el médico Domingo Carrera, médico en nutrición (CMED).
Esta enfermedad no solo empeora los síntomas del hígado graso, sino que también puede dañar el órgano; las personas suelen pasar por alto los síntomas de alerta.
Señales de que el estrés está dañando tu hígado
De acuerdo con el portal ‘Chennai Liver Foundation’, estas son algunas de las señales que suelen pasar por alto, porque se confunden con otro tipo de padecimiento:
- Cansancio constante.
- Hinchazón o malestar estomacal.
- Una sensación de pesadez debajo de las costillas del lado derecho.
- Problemas para dormir.
- Niebla mental.
Las personas que presentan estos síntomas deben consultar con un médico. Aunque estos síntomas no son exclusivos de los problemas hepáticos, sí es importante consultar al médico si son recurrentes y no mejoran.



