Estudio de Oxford vincula eyaculación frecuente con mejor calidad espermática
Una investigación liderada por la Universidad de Oxford plantea que la eyaculación frecuente, ya sea mediante relaciones sexuales o masturbación, podría favorecer significativamente la calidad del esperma al reducir el daño en su material genético. Este hallazgo científico reabre el debate sobre las recomendaciones tradicionales en salud reproductiva masculina y sugiere beneficios más amplios para el bienestar físico y psicológico.
Beneficios fisiológicos y psicológicos documentados
Según especialistas consultados, la eyaculación regular se asocia con diversos efectos positivos en la salud masculina. José Miguel García Cebrián, ginecólogo de la clínica Ginemed Sevilla, explica que la eyaculación constituye un proceso fisiológico normal que contiene espermatozoides esenciales para la reproducción.
François Peinado, urólogo y andrólogo, destaca que tras el orgasmo se liberan hormonas como prolactina y oxitocina, relacionadas con la relajación, mientras disminuye el cortisol, lo que puede favorecer la calidad del sueño. En el ámbito psicológico, la actividad sexual promueve la liberación de endorfinas, serotonina y dopamina, neurotransmisores que contribuyen a mejorar el estado de ánimo y reducir síntomas de ansiedad y depresión.
Impacto en salud prostática y sistema inmunológico
Un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard, con seguimiento de casi dos décadas y más de 31.000 hombres, encontró que quienes eyaculaban al menos 21 veces al mes presentaban un menor riesgo de diagnóstico de cáncer de próstata frente a aquellos con menor frecuencia.
Además, investigaciones citadas por los especialistas sugieren que una vida sexual activa puede aumentar los niveles de inmunoglobulina A, un anticuerpo vinculado a la defensa frente a infecciones, fortaleciendo así el sistema inmunológico.
Relación directa con calidad espermática
El estudio liderado por la Universidad de Oxford, basado en un metaanálisis de 115 investigaciones con cerca de 55.000 hombres, identifica que el almacenamiento prolongado de esperma se asocia con un deterioro de su calidad biológica. Peinado explica que este fenómeno se relaciona con la denominada "senescencia espermática posmeiótica", un proceso de envejecimiento celular independiente de la edad del individuo, impulsado principalmente por el estrés oxidativo que daña el ADN de los espermatozoides.
Según el análisis, la abstinencia prolongada se vincula con una mayor carga de daño genético, debido a la vulnerabilidad de estas células, caracterizadas por su alta movilidad, limitadas reservas energéticas y escasa capacidad de autorreparación.
Frecuencia recomendada y consideraciones prácticas
Los expertos coinciden en que no existe una frecuencia única aplicable a todos los hombres. García Cebrián indica que, en términos generales, no hay un número ideal obligatorio, aunque para buscar un embarazo suele recomendarse eyacular cada dos o tres días, especialmente en los días fértiles de la pareja.
El especialista señala que eyacular diariamente es normal, sobre todo en hombres jóvenes, siempre que no genere molestias ni interfiera con la vida cotidiana. En el contexto de fertilidad, hacerlo a diario podría reducir ligeramente la concentración de espermatozoides, aunque no necesariamente impide lograr un embarazo si la calidad general es adecuada.
Influencia de la edad y recomendaciones actuales
La edad también influye significativamente en estos procesos. García Cebrián explica que los hombres jóvenes presentan mayor producción de testosterona, mejor calidad espermática y tiempos de recuperación más cortos entre eyaculaciones. En cambio, con el paso de los años se observa una disminución progresiva de la testosterona, menor volumen de semen y movilidad espermática, así como posibles dificultades en la función eréctil.
Actualmente, la Organización Mundial de la Salud recomienda entre dos y siete días de abstinencia antes de la recogida de muestras, pero Peinado advierte que este rango podría favorecer el daño genético según los nuevos hallazgos científicos.
La investigación sugiere que las recomendaciones tradicionales podrían necesitar revisión a la luz de la evidencia que vincula la frecuencia eyaculatoria con una mejor salud reproductiva y general masculina.



