Para Kenneth Cusi, el problema más preocupante es que el hígado graso sigue siendo una enfermedad muy subdiagnosticada, pese a que cada vez afecta a más personas en todo el mundo. Así lo afirma el endocrinólogo, especialista en metabolismo y actual jefe de la División de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo de la Universidad de Florida (EE.UU.).
Una epidemia silenciosa
Cusi lleva más de dos décadas estudiando esta enfermedad que había pasado casi inadvertida para muchas personas: el hígado graso asociado a obesidad y diabetes. Su trabajo se ha concentrado en entender cómo la diabetes tipo 2, el exceso de peso y ciertos hábitos de vida están transformando silenciosamente la salud hepática de millones de personas.
Factores de riesgo
El hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés) está estrechamente relacionado con la obesidad y la resistencia a la insulina. Sin embargo, muchos pacientes no presentan síntomas hasta que el daño hepático es avanzado. Cusi, miembro del Colegio Americano de Médicos, advierte que la falta de diagnóstico temprano puede llevar a complicaciones graves como cirrosis o cáncer de hígado.
La enfermedad afecta a personas de todas las edades, incluso a niños con sobrepeso. El especialista enfatiza la importancia de realizar chequeos periódicos, especialmente en aquellos con antecedentes de diabetes o sobrepeso.
Prevención y tratamiento
No existen medicamentos específicos aprobados para tratar el hígado graso, pero cambios en el estilo de vida como dieta saludable, ejercicio y pérdida de peso pueden revertir la condición en etapas tempranas. Cusi recomienda limitar el consumo de azúcares y grasas saturadas, y aumentar la actividad física.
El diagnóstico temprano es clave. Los médicos pueden utilizar análisis de sangre, ecografías o biopsias hepáticas para detectar la enfermedad. Sin embargo, la concienciación sigue siendo baja tanto en la población general como en algunos profesionales de la salud.
En conclusión, el hígado graso es una amenaza silenciosa que requiere mayor atención médica y educación pública para evitar consecuencias fatales.



