Desnutrición infantil en Colombia: un problema multicausal que va más allá de la falta de alimentos
Expertos en nutrición y desarrollo social advierten que la desnutrición infantil es el resultado de múltiples factores sociales y económicos que afectan profundamente el desarrollo de la niñez colombiana. Esta problemática, que tradicionalmente se asocia únicamente con la falta de alimentos, presenta dimensiones mucho más complejas y estructurales.
La cruda realidad de las cifras
En 2024, una niña de apenas un año de edad falleció por desnutrición crónica en San Vicente de Chucurí, Santander. Su caso, registrado por el Instituto Nacional de Salud, no fue aislado. Ese mismo año, 227 menores de edad murieron en Colombia por la misma causa, revelando una crisis silenciosa que afecta principalmente a los sectores más vulnerables.
La menor fallecida en Santander vivía en un hogar de estrato 1, condición que comparte con el 87% de los niños que murieron por desnutrición en el país durante ese período. Esta estadística evidencia la estrecha relación entre la desnutrición infantil y las condiciones de pobreza multidimensional que afectan a numerosas familias colombianas.
Desnutrición aguda y crónica: un círculo vicioso
Juan Carlos Burgos, nutricionista de la Fundación Éxito, explica que "la desnutrición crónica es un fenómeno multicausal" donde convergen múltiples factores. "La inadecuada alimentación, dificultad en el acceso a agua potable y a servicios de salud, además de condiciones de pobreza, imposibilitan a los niños tener el desarrollo adecuado para su edad", afirma el especialista.
Un informe reciente de la Fundación Éxito alerta sobre cómo diversos estudios han demostrado que la desnutrición aguda incrementa el riesgo de que los niños desarrollen desnutrición crónica. "Episodios repetidos de pérdida acelerada de peso afectan de manera directa el crecimiento lineal, pues lo hace más vulnerable a infecciones", señala el documento.
El panorama en Santander
La situación en Santander es particularmente preocupante. Según datos del Instituto Nacional de Salud, solo en este departamento, durante el año pasado, 472 niños y niñas menores de cinco años fueron diagnosticados con desnutrición aguda. En lo corrido del presente año, ya se han notificado 77 casos adicionales.
Los municipios con mayor número de casos reportados son:
- Bucaramanga
- Barrancabermeja
- Floridablanca
Cada uno de estos municipios registra más de 10 casos en la vigencia actual, concentrando la problemática en zonas urbanas y semiurbanas del departamento.
Pobreza multidimensional y seguridad alimentaria
Detrás de estas cifras hay historias de vida de familias que enfrentan condiciones extremas. Según el DANE, en Colombia, 25 de cada 100 hogares experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave durante 2024.
Santander, aunque no se encuentra entre los departamentos más afectados como Chocó, Córdoba o Vaupés, registra un 16% en el índice de inseguridad alimentaria y un 3% en casos de inseguridad alimentaria grave. Esto significa que aproximadamente 112.000 hogares del departamento enfrentaron situaciones donde:
- No contaron con suficientes alimentos
- No dispusieron de alimentos nutritivos
- Algunos miembros del hogar no pudieron comer
El rostro femenino de la pobreza
Un aspecto crítico que emerge del análisis es la situación de los hogares monoparentales encabezados por mujeres. Las estadísticas de 2024 revelan que el 36% de las personas que vivían en hogares al mando de mujeres estaban en condición de pobreza, frente al 28% de quienes habitaban en hogares con hombres como jefes.
Diana Pineda, directora de la Fundación Éxito, explica que "la pobreza se convierte en caldo de cultivo para el estrés, la ansiedad y la tristeza prolongada". Estas condiciones, según la experta, "dificultan tomar decisiones adecuadas para el bienestar de niñas y niños" y pueden derivar en negligencia involuntaria y rezago educativo.
Estrategias de intervención y avances
En Santander, la Fundación Éxito trabaja conjuntamente con el Hospital Universitario de Santander en estrategias de prevención de la desnutrición. La intervención se focaliza en poblaciones que viven en condiciones de pobreza y pobreza extrema, brindando atención nutricional integral a niños, niñas y sus familias.
Existen alianzas estratégicas, como la establecida entre el hospital y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, mediante la cual se acompaña a las familias y se entregan complementos alimentarios para atender la desnutrición aguda.
Los esfuerzos han comenzado a mostrar resultados positivos. Santander ha logrado disminuir los casos de desnutrición aguda en menores de edad, con 171 casos menos en 2025 frente a 2024. Además, el índice de inseguridad alimentaria bajó 7 puntos porcentuales en 2024, aunque la problemática sigue requiriendo atención prioritaria.
Un llamado a la acción integral
Los expertos coinciden en que la solución a la desnutrición infantil requiere un enfoque multidimensional. Diana Pineda enfatiza que "la desnutrición infantil no solo se combate con alimentos, sino con políticas sostenidas, inversión social, articulación institucional y una corresponsabilidad real" entre todos los actores sociales.
El nutricionista Burgos advierte sobre los ciclos que perpetúan el problema: "Menos ingresos significan menor seguridad alimentaria y, en consecuencia, mayor riesgo de desnutrición crónica en sus hijos. Es un círculo que termina afectando no solo a la niñez, sino también al desarrollo humano y económico de todo el país".
La desnutrición infantil en Colombia representa así un desafío complejo que exige respuestas integrales, sostenidas en el tiempo y enfocadas en las causas estructurales que la generan, más allá de la simple provisión de alimentos.



