En el hogar geriátrico San Cristóbal, ubicado en el barrio Boston de Medellín, y en el Hospital Infantil Concejo de Medellín, una visita inesperada transformó el ambiente cotidiano. No fueron médicos ni especialistas quienes provocaron sonrisas y abrazos, sino varios perros entrenados que llegaron para acompañar a adultos mayores, niños hospitalizados y personal de salud.
Iniciativas de bienestar emocional con animales
Las jornadas hicieron parte de dos iniciativas enfocadas en el bienestar emocional a través de animales de compañía. Por un lado, el programa de Intervenciones Asistidas con Perros (IAP), liderado por el Centro de Bienestar Animal La Perla de la Alcaldía de Medellín, y por otro, la labor de la fundación Huellitas Sanadoras, organización que desde hace varios años trabaja en hospitales de la ciudad.
Impacto en el hogar geriátrico
En el hogar geriátrico, la presencia de los perros rompió por unas horas la calma habitual de los pasillos. Algunos residentes extendieron sus manos para acariciarlos, otros recordaron antiguas mascotas y compartieron anécdotas de su vida. También hubo quienes encontraron en silencio un momento de compañía y tranquilidad.
Los animales que participaron en la actividad, entre ellos Chagualo, Candelaria y Manila, tienen una historia particular: fueron rescatados de situaciones de abandono o maltrato y hoy hacen parte de procesos terapéuticos y de acompañamiento emocional en diferentes espacios de Medellín.
Según explicó Dora Mejía, directora de La Perla, estas jornadas tienen un impacto significativo en las personas mayores, ya que el afecto y la cercanía que brindan los animales ayudan a fortalecer su bienestar emocional y les permiten sentirse acompañados.
Experiencia en el hospital infantil
La experiencia también se vivió en el Hospital Infantil Concejo de Medellín, donde los perros recorrieron habitaciones y áreas comunes para compartir con niños que atraviesan tratamientos médicos complejos. Allí, las visitas se convirtieron en un respiro dentro de jornadas marcadas por consultas, procedimientos y largas hospitalizaciones.
La fundación Huellitas Sanadoras nació gracias a una iniciativa impulsada por Carolina Escobar, psicóloga antioqueña radicada en Estados Unidos, quien junto a su padre comenzó a promover este tipo de acompañamiento en instituciones de salud de Medellín. Con el tiempo, el proyecto creció y hoy realiza intervenciones permanentes en distintos hospitales de la ciudad.
Lina María Ramírez Franco, integrante de la fundación, aseguró que el cambio emocional que generan los animales suele ser inmediato. Explicó que muchos niños, motivados por interactuar con los perros, logran olvidarse por algunos minutos del dolor y encuentran ánimo para caminar, jugar o participar en sus terapias.
Testimonios y mensaje de adopción responsable
Para los voluntarios, estas actividades también dejan experiencias difíciles de olvidar. Alejandra Madrigal, médica veterinaria y miembro de la fundación, recordó que una niña hospitalizada le regaló una figura de plastilina inspirada en su perrita como muestra de agradecimiento tras una de las visitas.
Además de acompañar procesos emocionales, las jornadas también buscan enviar un mensaje sobre la importancia de la adopción responsable. Muchos de los perros que hoy participan en estas iniciativas tuvieron un pasado marcado por el abandono, pero encontraron una segunda oportunidad gracias al cuidado y la protección recibida en refugios y hogares adoptivos.
Estrategias de atención más humanas
Con este tipo de actividades, Medellín continúa promoviendo estrategias de atención más humanas e integrales, en las que el bienestar emocional ocupa un lugar tan importante como la atención médica tradicional.



