Body Shaming: La Herida Invisible que Silencia Voces y Afecta la Autoestima
Cuando leas esto, no sientas vergüenza, siéntete abrazado. "¡Ya no quiero ir!", murmuró la mujer de cuarenta años mientras se miraba al espejo, intentando convencerse de que aquel nuevo estilo le quedaba bien. Se quedó quieta por unos segundos, observándose en silencio. Pero, sin saberlo, lo que veía en el reflejo no era solo su imagen: eran también todas las voces que, durante años, habían quedado atrapadas en su memoria.
Las Voces del Pasado que Marcan el Presente
Recordó cuando era niña y alguien le dijo que "ese cabello no era para llevarlo suelto". Entonces, casi sin pensarlo, volvió a recoger sus rizos. También recordó cuando, a los doce años, le dijeron que "el blanco la hacía ver gordita", y desde entonces empezó a evitar ese color. A los quince, otra frase quedó marcada para siempre: "tienes los dientitos torcidos". Desde ese día aprendió a cubrirse la boca cuando reía.
A los veinte, las bromas sutiles sobre su peso la empujaron a hacer dietas y a mirarse con más dureza frente al espejo. Y, apenas unos días atrás, su madre había señalado algo más: la celulitis en sus piernas. La inseguridad fue creciendo silenciosamente, construida por comentarios que otros no recuerdan haberlos dicho, pero que ella nunca logró olvidar.
A esta mujer la llamaremos Lily. La mujer que, antes de salir, volvió a cambiarse de ropa.
Un Fenómeno Profundamente Arraigado en la Cultura Cotidiana
Parece una situación cotidiana, pero en realidad refleja un fenómeno conocido como body shaming o vergüenza corporal. El término hace referencia a las críticas, burlas o humillaciones que una persona recibe por su apariencia física. Aunque hoy el concepto se ha popularizado en redes sociales, lo cierto es que se trata de una práctica profundamente arraigada en la cultura cotidiana. Es decir: todos hemos criticado cuerpos ajenos de una manera u otra.
El psicólogo Mateo Oicata, especialista en psicología clínica, explica que, en muchos casos, este tipo de comentarios se justifican bajo la idea de la libertad de expresión. Sin embargo, advierte que ese derecho tiene límites cuando se convierte en una forma de juzgar o afectar la integridad emocional de los demás. Lo preocupante, señala, es que estas prácticas suelen normalizarse desde edades muy tempranas.
Las Redes Sociales Amplifican el Juicio Constante
Desde la infancia escuchamos frases sobre el cuerpo: que si alguien es "muy gordo", "muy flaco", "muy bajito", "muy alto" o "muy viejo para vestirse así" sin saber que pueden quedarse grabados durante años en la mente de quien los recibe. Las redes sociales han amplificado aún más este fenómeno. La exposición constante a imágenes, estándares de belleza y opiniones públicas ha multiplicado los escenarios donde el cuerpo se convierte en objeto de juicio.
Hace pocos días, por ejemplo, la noticia sobre un avance científico contra el cáncer en ratones generó un sin número de reacciones en internet. Pero lo que a mí más me llamó la atención no fue el descubrimiento en sí, sino los comentarios dirigidos al científico responsable. En lugar de centrarse en su trabajo, muchas personas criticaron una mancha en su rostro. El hallazgo quedaba en segundo plano frente al escrutinio superficial.
Celebridades También Sufren el Peso del Escrutinio
En el mundo del espectáculo ocurre algo similar. Celebridades como Selena Gómez han tenido que responder públicamente a críticas sobre su peso, aún cuando enfrentan enfermedades. La actriz Millie Bobby Brown también ha denunciado comentarios que cuestionan su apariencia o su edad. Casos como estos muestran que el body shaming no distingue fama, edad ni contexto.
Pero volvamos a Lily... Antes de salir de casa, volvió a cambiarse de ropa. Buscó algo que no generara comentarios: ni demasiado ajustado, ni demasiado llamativo. Algo que la protegiera del juicio ajeno.
Consecuencias Psicológicas Graves y Profundas
Según explica el psicólogo Oicata, la exposición constante a comentarios negativos sobre el cuerpo puede provocar consecuencias psicológicas profundas como la baja autoestima. Oicata también menciona los trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón; el trastorno dismórfico corporal, que genera una preocupación obsesiva por defectos físicos percibidos; así como cuadros de ansiedad social y depresión.
Con el tiempo, estas experiencias pueden llevar a las personas a evitar espacios sociales donde sientan que su cuerpo será evaluado: playas, reuniones, actividades deportivas o incluso encuentros con amigos. Como Lily que evita relacionarse inconscientemente para no volver a ser herida.
El Arte como Reflejo de una Realidad que Ignoramos
Aunque el arte lo ha ilustrado de mil formas, parecemos ignorar el grave daño que hacemos. Películas como Extraordinario de Stephen Chbosky y el libro que adapta de Raquel Palacios abordan este tema desde un niño con deformidad facial que sobrevive a un camino difícil en medio del escrutinio. ¿Cuántas películas más como esta necesitamos?
Estrategias para Enfrentar y Superar el Body Shaming
Aunque el cambio debería ser externo, hay que ser sinceros. Por ello, frente a este panorama, el experto propone como primera estrategia comprender que los comentarios externos siempre existirán, pero que no es posible - ni necesario - satisfacer las expectativas de todos. Para Lily suena complejo, pero no imposible.
Lily escucha Pretty Isn’t Pretty de Olivia Rodrigo mientras las lágrimas le corren en silencio. Frente al espejo siente que ni el maquillaje más cuidado ni la ropa más hermosa logran convencerla de que es suficiente. En su pecho pesa una idea cruel: que nunca será lo bastante bonita. Sin darse cuenta, al permitir que las voces ajenas definan su valor, Lily comienza a callar la única voz que debería importar de verdad: la suya.
Por eso también es crucial la presencia de quienes caminan cerca de alguien que atraviesa estas heridas invisibles. Escuchar sin juicios, sostener sus emociones con respeto y no alimentar la obsesión por la apariencia pueden convertirse en gestos profundamente reparadores. Y si el dolor se vuelve persistente, buscar ayuda profesional puede abrir una puerta necesaria para reconstruir, con paciencia y amor, la autoestima que un día fue quebrada. No es su culpa y la ayuda profesional les ayudará a entenderlo.
Lily, frente al espejo, respira profundo. Tal vez mañana vuelva a dudar. Tal vez todavía escuche en su cabeza aquellas voces del pasado. Hoy se cambió la ropa, pero tal vez pueda dejar suelto su cabello. Lily puede sanar y tú también.



