Un nuevo informe de la Junta Mundial de Monitoreo de la Preparación (GPMB), organismo creado tras la crisis del ébola en África Occidental, revela una preocupante realidad: el riesgo de nuevas pandemias está aumentando más rápido que la capacidad mundial para enfrentarlas. El documento se publica en medio de una nueva emergencia por ébola, declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como "emergencia de salud pública de importancia internacional". Actualmente, se registran 246 casos sospechosos y 80 muertes atribuidas a esta enfermedad.
Contexto del informe
La GPMB es un organismo independiente establecido en 2018 por la OMS y el Banco Mundial, con el objetivo de fortalecer la preparación ante crisis sanitarias globales. Está integrado por líderes políticos, directores de agencias y expertos internacionales, y proporciona evaluaciones autorizadas sobre la capacidad mundial para prevenir, detectar y responder a brotes de enfermedades, epidemias y pandemias. El informe completo está disponible en el sitio web de la GPMB.
Principales hallazgos
A pesar de los avances tecnológicos y las lecciones aprendidas durante la pandemia de covid-19, el informe advierte que el mundo no es más seguro. La erosión de la confianza pública y las persistentes desigualdades en el acceso a suministros médicos son factores críticos. Además, el cambio climático y la inestabilidad geopolítica están agravando la frecuencia e impacto de las emergencias sanitarias.
La GPMB revisó las seis Emergencias de Salud Pública de Importancia Internacional (PHEIC) declaradas en la última década, desde el ébola en África Occidental hasta el reciente brote de mpox. Las conclusiones son alarmantes: los brotes son cada vez más frecuentes, sus consecuencias económicas son mayores y las sociedades no logran recuperarse de manera rápida ni equitativa. Muchas naciones salen de estas crisis más endeudadas, más pobres, más desiguales y más polarizadas.
Acceso a vacunas y medicamentos
Uno de los puntos más críticos del documento es el acceso a vacunas, medicamentos y otras herramientas médicas. El informe señala que la voluntad política para garantizar un acceso equitativo se está debilitando, y habla de una "fatiga de la equidad". Tras el covid-19, muchos países redujeron su disposición a priorizar mecanismos globales de distribución justa. Por ejemplo, las vacunas contra la mpox llegaron a los países de bajos ingresos casi dos años después del inicio del brote, incluso más tarde que los 17 meses que tardaron las vacunas contra el covid-19.
Confianza y equidad en deterioro
El informe subraya que el riesgo real de otra pandemia afectaría a un mundo más dividido, más endeudado y menos capaz de proteger a su población que hace una década. Los dos pilares fundamentales para enfrentar futuras pandemias, la confianza y la equidad, se están deteriorando rápidamente. La confianza entre ciudadanos y gobiernos, entre países, en organismos multilaterales e incluso en la industria farmacéutica está erosionada. Mientras persistan enormes desigualdades en el acceso a información, financiación y atención médica, será difícil sostener la cooperación internacional necesaria.
Declaraciones de los copresidentes
Kolinda Grabar-Kitarovic, copresidenta de la GPMB, afirmó: "El mundo no carece de soluciones, pero sin confianza ni equidad, esas soluciones no llegarán a quienes más las necesitan. Los líderes políticos, la industria y la sociedad civil aún pueden cambiar el rumbo de la preparación global, si transforman sus compromisos en avances tangibles antes de que estalle la próxima crisis". Por su parte, Joy Phumaphi, también copresidenta, declaró: "Si la confianza y la cooperación siguen deteriorándose, todos los países estarán más expuestos cuando llegue la próxima pandemia. La preparación no es solo un reto técnico, sino una prueba de liderazgo político".
Propuestas urgentes
Frente a este panorama, la GPMB propone varias prioridades urgentes:
- Crear sistemas independientes y multisectoriales de monitoreo del riesgo pandémico, apoyados en inteligencia artificial y herramientas digitales, capaces de detectar amenazas antes de que se conviertan en crisis globales.
- Concretar el Acuerdo sobre Pandemias de la OMS.
- Fortalecer la producción regional de vacunas.
- Asegurar mecanismos de financiación inmediata que permitan actuar desde el "día cero" de una emergencia, sin depender de largas negociaciones políticas.



