En la mañana de este martes, 5 de mayo, el superintendente de Salud y exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, realizó una rueda de prensa frente a las instalaciones de la Fiduprevisora, entidad encargada de manejar los recursos del FOMAG, el fondo que garantiza la atención en salud de los profesores de colegios públicos. En plena calle 72, en Bogotá, y lejos de la sede de la Supersalud, Quintero anunció el inicio oficial del proceso de auditoría integral e interventorías o auditorías especiales sobre los recursos destinados a la salud de los maestros, a través del FOMAG.
Dos fases de auditoría
Según explicó el nuevo superintendente, el proceso se desarrollará en dos fases. “En los próximos 10 o 12 días tendremos el primer corte. Vamos a auditar los contratos; vamos a auditar las denuncias que ya tenemos, y vamos a revisar y verificar las denuncias que ya tenemos de corrupción”, señaló Quintero. Entre las denuncias recibidas, sin presentar pruebas hasta el momento, mencionó el pago de cápitas más altas de lo debido y casos de atención que han generado inquietudes, como el de un paciente al que aparentemente le realizaron diez colonoscopias en un solo día.
Revisión de transiciones
La idea, indicó Quintero, es auditar no solo la gestión actual del FOMAG, sino también varios períodos anteriores, incluido “el proceso de transición entre el viejo modelo y el nuevo modelo”. “Algo en lo que nos vamos a concentrar mucho es en entender las causas que han impedido que se ejecute el modelo planteado por el señor presidente de la República”, agregó. Ese nuevo modelo, implementado el 1 de mayo de 2024, ha sido criticado por no mejorar la atención a los maestros. Quintero reconoció que las peticiones, quejas y reclamos pasaron de 30.000 a cerca de 42.000. “Lamentablemente, las quejas que tenemos son muy graves”, afirmó en la rueda de prensa.
Antecedentes y críticas
No es la primera vez que la Supersalud interviene en el FOMAG. En el segundo semestre del año pasado, impuso una medida cautelar para que cesaran de inmediato todas las acciones que afectaran la prestación oportuna y accesible de servicios de salud a los maestros, así como los retrasos en pagos a la red de prestadores y proveedores. Ante esta situación, algunos analistas consideran que es hora de eliminar este régimen especial. “El FOMAG se debe desmontar, pues sus supuestos privilegios, en vez de proteger, excluyen y empobrecen. Eliminar este régimen especial implicaría integrar a los maestros al sistema general de salud, con libertad de elección de EPS, incentivos por calidad y mecanismos de control ciudadano. El FOMAG, como está concebido hoy, no garantiza ni eficiencia, ni equidad, ni transparencia. Mantenerlo solo beneficia a intermediarios y políticos, no a quienes educan a nuestras generaciones”, escribió en este diario hace un año Luz Karime Abadía, decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Javeriana.



