Urgencias colapsadas en Colombia: causas del colapso y el rol del triage
Urgencias colapsadas: causas y el rol del triage

El incremento en la ocupación de los servicios de urgencias en Colombia es el resultado de múltiples dificultades en el acceso al sistema de salud. Cada día, los usuarios enfrentan barreras para obtener citas médicas, acceder a consultas especializadas o recibir medicamentos e insumos. Ante estas dificultades, muchos pacientes encuentran en la puerta de urgencias la única forma de lograr atención médica. El resultado es un fenómeno cada vez más evidente: la sobrecarga de los servicios de urgencias, donde la demanda de atención supera la capacidad instalada.

El origen de la atención de urgencias

La atención organizada de urgencias médicas tiene su origen en la Primera Guerra Mundial, cuando se desarrollaron sistemas para clasificar a los soldados heridos según la gravedad de sus lesiones. Este proceso dio origen al concepto de triage, que permitía priorizar la atención inmediata de quienes tenían heridas críticas, mientras que los pacientes con lesiones menores podían esperar. En aquel momento, la atención se realizaba en tiendas de campaña adaptadas como hospitales, donde los médicos se desplazaban hacia los pacientes para atender sus condiciones urgentes.

Posteriormente, durante la segunda mitad del siglo XX y tras la Segunda Guerra Mundial, la masificación de los vehículos a motor incrementó de manera significativa los accidentes de tránsito. Esta situación obligó a los hospitales a habilitar áreas de atención continua, disponibles las 24 horas, para atender a los pacientes lesionados. Con el tiempo, estas áreas evolucionaron hasta convertirse en los servicios de urgencias modernos.

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¿Qué es el triage y por qué es necesario?

En la actualidad, la demanda de pacientes supera con frecuencia la capacidad instalada de muchos servicios de urgencias, lo que hace imprescindible contar con sistemas que permitan gestionar el riesgo y priorizar la atención. En Colombia, el Ministerio de Salud y Protección Social, mediante la Resolución 5596 de 2015, estableció la obligatoriedad de implementar sistemas de triage de cinco niveles en todas las instituciones que prestan atención de urgencias.

El término triage proviene del francés trier, que significa clasificar o seleccionar. Su objetivo es identificar rápidamente a los pacientes cuya condición representa un riesgo para la vida, la integridad o la función de un órgano. Además, permite organizar el flujo de atención y el uso de los recursos disponibles, lo que contribuye a:

  • Reducir la mortalidad
  • Optimizar la capacidad instalada
  • Disminuir el riesgo de complicaciones asociadas a esperas prolongadas

El triage no busca atender primero al que llega antes, sino al paciente con mayor riesgo. Es una herramienta clínica que permite priorizar la atención de quienes realmente necesitan intervención inmediata.

Cómo funciona la clasificación de triage

El sistema de triage prioriza la atención según el riesgo de deterioro del paciente, no según el orden de llegada. Además, es un mecanismo independiente del tipo de aseguramiento, ya que se basa exclusivamente en la condición clínica del paciente. Existen diversas escalas de triage de cinco niveles, todas validadas internacionalmente y representadas mediante colores que facilitan su interpretación.

  • Triage 1 – Rojo: paciente con riesgo vital inminente. Requiere atención inmediata.
  • Triage 2 – Naranja: paciente con alto riesgo de deterioro rápido o pérdida de un órgano o extremidad. Debe ser atendido en un tiempo máximo de 30 minutos.
  • Triage 3 – Amarillo: paciente con una condición aguda que requiere estudios o intervenciones para evitar su empeoramiento.
  • Triage 4 – Verde: condición médica no urgente, que no compromete la vida. El paciente puede esperar mientras se atienden casos de mayor gravedad.
  • Triage 5 – Azul: condición no urgente, generalmente crónica o relacionada con trámites administrativos, que puede ser atendida en otros niveles de atención.

Las causas de la sobreocupación en urgencias

La saturación de los servicios de urgencias en Colombia responde a múltiples factores estructurales, sociales y administrativos. En estos espacios convergen varias fallas del sistema de salud, entre ellas:

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  • Dificultades en el acceso oportuno a consulta médica ambulatoria
  • Demoras en la atención especializada
  • Barreras en la atención primaria en salud

Estas situaciones llevan a muchos pacientes a acudir a urgencias por condiciones que no son emergencias médicas. A esto se suman factores financieros, como el retraso en los pagos a las instituciones prestadoras de servicios de salud. Este fenómeno ha provocado el cierre de servicios de menor complejidad y ha concentrado la demanda en hospitales de mayor nivel. Como consecuencia, se generan cuellos de botella en la atención.

Otro factor importante es el déficit de camas hospitalarias, así como las dificultades en los procesos de egreso de pacientes hospitalizados. Cuando los pacientes no pueden trasladarse oportunamente a otros servicios, se limita el flujo desde urgencias hacia hospitalización y se reduce la capacidad de recibir nuevos pacientes.

Una responsabilidad compartida

El uso adecuado de los servicios de urgencias también depende de la cultura ciudadana y de la percepción del riesgo. Comprender cuándo una situación realmente requiere atención urgente puede ayudar a utilizar estos servicios de manera más eficiente y a garantizar que quienes presentan condiciones críticas reciban atención oportuna.

En última instancia, las salas de urgencias reflejan muchas de las tensiones del sistema de salud. Más que un problema aislado, la sobrecarga en urgencias evidencia la necesidad de fortalecer la atención primaria, mejorar el acceso a servicios ambulatorios y optimizar el uso de los recursos disponibles.