Informe advierte crisis estructural del sistema de salud colombiano
El sistema de salud en Colombia enfrenta una crisis de sostenibilidad financiera que ha evolucionado de problemas coyunturales a una insolvencia estructural, según el más reciente informe de Así Vamos en Salud. El análisis, basado en datos oficiales de la Superintendencia Nacional de Salud, revela un deterioro progresivo que pone en riesgo la continuidad de la atención médica para millones de colombianos.
Patrimonio negativo se multiplica por más de seis veces
Las Entidades Promotoras de Salud (EPS) cerraron el año 2025 con un patrimonio negativo de $16,86 billones, una cifra que supera ampliamente el presupuesto anual de ciudades principales como Cali o Barranquilla. Esta situación implica que, incluso liquidando todos sus activos, estas entidades no podrían cubrir sus obligaciones financieras.
El deterioro ha sido progresivo y acelerado:
- En 2021, el sistema mostraba un patrimonio positivo de aproximadamente $110 mil millones
- Para 2022, ya presentaba un déficit de $2,3 billones
- En 2024, el patrimonio negativo alcanzó los $9,7 billones
- Finalmente, en 2025 se llegó a los $16,86 billones de déficit
Esto representa un crecimiento del 524% en el patrimonio negativo entre 2022 y 2025, equivalente a multiplicar por más de seis veces el hueco patrimonial en solo cuatro años.
Costos médicos superan sistemáticamente los ingresos
Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es que los costos de atención médica y gastos administrativos han excedido consistentemente los ingresos operacionales. La siniestralidad global, indicador que mide la relación entre costos e ingresos, alcanzó el 109% en 2025, lo que significa que por cada $100 pesos recibidos, las EPS necesitaron $109 para operar.
Las pérdidas operacionales ilustran la magnitud del problema:
- En 2021: $1,5 billones en pérdidas
- En 2025: $8,6 billones en pérdidas
El resultado del ejercicio también muestra un deterioro alarmante, pasando de pérdidas por $232 mil millones en 2021 a $6,5 billones en 2025.
Deterioro en ambos regímenes de aseguramiento
En el régimen contributivo, el equilibrio se perdió a partir de 2022. Mientras en 2021 los ingresos operacionales cubrían casi completamente los costos médicos, para 2025 el resultado operacional alcanzó niveles cercanos a -$3,9 billones. Aunque los gastos administrativos se mantienen dentro del límite legal (promedio del 6,2%), la insuficiencia del margen entre ingresos y costos médicos absorbe prácticamente todos los recursos.
El panorama en el régimen subsidiado es igualmente crítico, con todas las vigencias registrando resultados operacionales negativos entre 2021 y 2025. Las pérdidas crecieron de $540 mil millones a $1,3 billones en ese período, con solo dos de doce EPS reportando utilidades marginales.
Intervenciones estatales sin resultados estructurales
El informe analiza el desempeño de EPS intervenidas por el Gobierno, encontrando que las medidas implementadas no han logrado revertir el deterioro financiero. Casos como Famisanar y S.O.S. EPS muestran patrimonios negativos crecientes y pérdidas recurrentes, sin señales claras de recuperación estructural.
Famisanar, intervenida desde 2023, pasó de tener patrimonio positivo en 2021 a reportar -$2,8 billones en 2025. S.O.S. EPS, intervenida en 2024, presenta un deterioro continuo con patrimonio cercano a -$1,1 billones.
Riesgo sistémico por concentración de afiliados
Varias de las EPS con mayor deterioro financiero concentran un número significativo de afiliados, incrementando el riesgo sistémico para todo el sistema. Emssanar cuenta con más de 1,6 millones de usuarios, mientras Asmet Salud supera los 1,5 millones de afiliados.
La eventual liquidación de estas entidades implicaría procesos complejos de reasignación que podrían afectar la continuidad de la atención y generar presión adicional sobre otras EPS. El informe advierte que la liquidación no resuelve el problema estructural, sino que puede trasladar el déficit a otras entidades o al Estado.
Limitaciones en la información disponible
El análisis enfrenta una limitación clave: la ausencia de información financiera de Nueva EPS desde 2024. Esta entidad, intervenida en abril de 2024, concentra aproximadamente 11,5 millones de afiliados (22% del total nacional), lo que impide tener una visión completa del sistema.
Resulta preocupante que, un año después de la intervención, aún no se cuente con datos de dos vigencias, dificultando la evaluación precisa de la magnitud real del problema.
Conclusiones: crisis estructural sin soluciones efectivas
Las conclusiones del informe son contundentes: el sistema de salud colombiano enfrenta un desequilibrio estructural derivado de la insuficiencia de recursos. No se trata de un problema de gestión administrativa, ya que los gastos de administración están dentro de los límites legales.
El verdadero desbalance radica en la discrepancia entre lo que reciben las EPS y el costo real de garantizar la atención en salud. En estas condiciones, operar implica perder dinero de manera sistemática. Las intervenciones estatales no han logrado revertir la tendencia, y la liquidación de EPS no resuelve el problema de fondo, sino que lo traslada a otras entidades o al Estado.
El sistema ha dejado de enfrentar una crisis coyuntural para entrar en una fase de insolvencia generalizada, con riesgos directos para la sostenibilidad financiera y la continuidad de la atención en salud para todos los colombianos.



