Joven fallece en Tunja esperando tratamiento autorizado por EPS tras su muerte
En un caso que evidencia las graves fallas del sistema de salud colombiano, Jeisson Pinzón Sandoval, un joven de 20 años residente en Tunja, Boyacá, falleció el sábado 14 de marzo sin recibir el tratamiento de inmunoterapia que necesitaba urgentemente para combatir su leucemia. La cruel ironía del caso radica en que Nueva EPS autorizó el medicamento vital apenas un día después de su muerte, cuando ya era demasiado tarde para salvar su vida.
Una espera de meses que terminó en tragedia
La cronología del caso revela una negligencia sistemática por parte de la entidad promotora de salud. Jeisson había solicitado formalmente el tratamiento especializado el 25 de noviembre del año pasado, iniciando así una agonizante espera de casi cuatro meses. Durante este período, su familia presentó múltiples peticiones e incluso recurrió a recursos judiciales que fueron desatendidos por la EPS.
"A él le autorizaron el pasado jueves este tratamiento y lo venía pidiendo desde el 25 de noviembre del año pasado. Y se lo autorizaron para realizárselo hoy, un día después de lo sepultáramos", declaró un familiar cercano, evidenciando la dimensión de la tragedia.
El tratamiento llegó cuando ya era inútil
La aplicación de la inmunoterapia estaba programada para el domingo 15 de marzo, fecha que coincidió exactamente con el entierro del joven. Esta sincronización macabra subraya la ineficiencia burocrática que caracteriza a muchas instituciones del sistema de salud colombiano.
Jeisson no representa un caso aislado, sino que se suma a las miles de historias de pacientes que enfrentan barreras administrativas mientras luchan contra enfermedades graves y potencialmente mortales. El joven, quien soñaba con convertirse en un profesional destacado y era considerado la alegría de su familia, se ha transformado en un símbolo visible de las deficiencias estructurales que afectan al sistema de salud nacional.
Familia exige respuestas y justicia
La familia Pinzón Sandoval enfrenta actualmente el doble dolor de la pérdida de su ser querido y el silencio institucional de Nueva EPS ante lo ocurrido. Para ellos, esta falta de respuesta no representa respeto por su duelo, sino la ausencia de explicaciones por un drama que afecta a miles de colombianos que dependen del sistema de salud público y privado.
Las barreras administrativas y los prolongados tiempos de espera para autorizaciones de tratamientos vitales continúan siendo una realidad que cobra vidas en todo el territorio nacional. Hasta el momento, las autoridades sanitarias no se han pronunciado oficialmente sobre este caso específico, mientras la familia continúa exigiendo respuestas claras y una investigación exhaustiva sobre las causas de la demora que les costó la vida a su hijo.
Este trágico episodio en Boyacá reaviva el debate sobre la necesidad de reformas urgentes en el sistema de salud colombiano, donde la burocracia no puede seguir prevaleciendo sobre la vida de los pacientes. La historia de Jeisson Pinzón sirve como un recordatorio sombrío de que, detrás de cada estadística de demora en tratamientos, hay rostros, sueños y familias destrozadas.
