Liquidación de 7 EPS: Pacientes en riesgo, hospitales al borde del colapso y caos administrativo
Liquidación de 7 EPS: Pacientes en riesgo y hospitales al borde del colapso

Liquidación de siete EPS amenaza con colapso del sistema de salud colombiano

La decisión del presidente Gustavo Petro de liquidar todas las EPS en quiebra ha desatado una tormenta de advertencias entre expertos, prestadores de servicios médicos y organizaciones de pacientes. La medida, que afectaría inicialmente a más de 12 millones de afiliados, podría desencadenar un caos operativo sin precedentes en el ya tensionado sistema de salud nacional.

Un traslado masivo con riesgos inminentes

Las EPS señaladas para liquidación incluyen a Famisanar, Coosalud, Asmet Salud, Emssanar, Savia Salud, Servicio Occidental de Salud y Capresoca. El desafío principal radica en la redistribución de sus millones de usuarios en un corto período, un proceso que según analistas probablemente recaería sobre la Nueva EPS, actualmente la aseguradora más grande del país con aproximadamente 11 millones de usuarios.

"El sistema no tiene hoy la capacidad para absorber un traslado masivo de afiliados", advierte el exministro de Salud, Augusto Galán, quien considera que esta medida podría convertirse en una vía de hecho para desmontar el modelo de aseguramiento sin haber definido plenamente el sistema que lo reemplazaría.

Hospitales y clínicas frente a deudas impagas

Para la red hospitalaria, la liquidación revive escenarios preocupantes. Juan Carlos Giraldo, director de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC), explica que las liquidaciones "nunca tienen un buen desenlace" para estas instituciones. La experiencia muestra que las deudas acumuladas por las EPS liquidadas rara vez se pagan en su totalidad, debilitando aún más a un sector que ya enfrenta una crisis de liquidez.

Jorge Toro, director de la Unión de IPS, añade que el sistema atraviesa una de sus peores crisis de caja y que una decisión de esta magnitud, sin mecanismos de protección adecuados, podría desencadenar un efecto dominó en el que clínicas y hospitales reduzcan servicios o incluso cierren sus puertas.

Pacientes crónicos en máxima vulnerabilidad

Los pacientes con enfermedades como diabetes, cáncer, patologías cardiovasculares o enfermedades huérfanas se convierten en el grupo más expuesto. Estos dependen de tratamientos continuos, medicamentos permanentes y seguimiento médico constante, elementos que podrían verse interrumpidos en medio de una transición masiva y desordenada.

El movimiento Pacientes Colombia, que congrega más de 200 organizaciones, calificó la decisión presidencial como "irresponsable y temeraria", al considerar que puede generar pánico y desorganización que pondría en riesgo la atención médica de millones de colombianos.

Un contexto político que agrava la situación

La orden no llega en el vacío. Se produce después de una cadena de reveses institucionales: la suspensión de decretos clave y el hundimiento de la reforma a la salud en el Congreso. Para el académico Luis Jorge Hernández de la Universidad de los Andes, en este escenario, la liquidación de EPS aparece como un mecanismo indirecto para modificar la arquitectura del sistema de salud.

El exministro Alejandro Gaviria coincide en esta lectura, señalando que "la Nueva EPS está desbordada, no tiene capacidad de atender más pacientes" y que el solo anuncio del traslado masivo generará caos e incertidumbre en todo el sistema.

Consecuencias sistémicas y financieras

La cartera acumulada entre EPS intervenidas y liquidadas alcanza cifras de varios billones de pesos, lo que convierte cualquier decisión en un factor de alto riesgo para la estabilidad del sistema. Ramón Abel Castaño, consultor en sistemas de salud, es contundente: la medida podría derivar en una "catástrofe" mayor a la crisis actual, precisamente porque no resuelve el problema estructural de financiación.

Las voces coinciden en un punto crucial: los principales afectados serían los pacientes, especialmente aquellos con enfermedades crónicas o de alto costo. La interrupción de tratamientos es uno de los riesgos más señalados, con posibles consecuencias graves en términos de salud pública que podrían costar vidas humanas.