La medicina en el fuego cruzado: historias desde los conflictos más crudos
Durante dos décadas, la doctora María Guevara ha caminado por algunos de los escenarios humanitarios más complejos del planeta. Desde Liberia hasta la Franja de Gaza, su labor con Médicos Sin Fronteras (MSF) la ha enfrentado a realidades donde la medicina tradicional se transforma en un acto de resistencia contra la violencia.
Un choque cultural que marcó una carrera
"Fue un choque cultural muy fuerte", recuerda Guevara sobre su primera misión en Liberia en 2004. Proveniente del sistema de salud estadounidense, llegó a un hospital materno-infantil donde la electricidad fallaba constantemente, el agua escaseaba y los recursos médicos eran mínimos. La malaria, el ébola y la desnutrición eran diagnósticos cotidianos, muy distintos a lo aprendido en sus años de formación.
Dos meses después de su llegada, estalló la guerra civil. "De repente, las salas de niños que yo atendía se convirtieron en un centro de atención de traumas en cuestión de horas", describe. La ciudad entró en confinamiento, la comunicación se restringió y tuvieron que evacuar a cientos de víctimas negociando corredores humanitarios entre casas quemadas y calles desoladas.
Los hospitales en la mira: cifras alarmantes
Como secretaria médica internacional de MSF, Guevara tiene hoy una perspectiva global sobre cómo los conflictos modernos han convertido la atención sanitaria en objetivo militar. Según datos recopilados por la organización, en 2025 se registraron 1.348 ataques contra instalaciones médicas, causando la muerte de 1.981 personas.
Las cifras muestran un aumento preocupante:
- Las muertes se duplicaron respecto a las 944 registradas en 2024
- Sudán fue el país más afectado con 1.620 personas asesinadas
- Le siguen Myanmar (148), Palestina (125), Siria (41) y Ucrania (19)
"Aproximadamente el 81% de los incidentes de violencia contra la atención sanitaria se atribuyeron a grupos estatales", destaca Guevara. Esta participación estatal plantea retos específicos, ya que estos grupos son más propensos a realizar ataques aéreos y utilizar explosivos en zonas densamente pobladas.
Gaza: un sistema de salud al borde del colapso
En la Franja de Gaza, donde MSF trabaja desde 1988, la situación alcanza niveles críticos. En 2025, la organización atendió:
- 1 de cada 5 camas de hospital en Gaza
- 1 de cada 3 partos
- 913.284 consultas ambulatorias
- Distribución de más de 700 millones de litros de agua
Solo en enero de 2026, los equipos realizaron 85.579 consultas por traumatismos y atendieron a 40.646 casos de urgencia. Quince trabajadores de MSF han sido asesinados en Gaza desde octubre de 2023, en un escenario donde el apoyo humanitario previsto de 130 millones de euros para 2026 se ve envuelto en incertidumbre.
Ucrania y la expansión regional
En el conflicto entre Ucrania y Rusia, MSF se ha visto obligada a abandonar siete hospitales y más de 40 clínicas móviles debido a la inseguridad. Cuatro de estos hospitales están completamente destruidos, y según la OMS, más de 2.800 centros de salud en Ucrania han resultado dañados o destruidos desde el inicio de la guerra a gran escala.
La tensión regional en Medio Oriente obliga a preparativos especiales. En Irán, MSF gestiona tres proyectos que brindan servicios de atención primaria a poblaciones marginadas, mientras que en Líbano, desde marzo de 2026, los equipos responden en albergues colectivos abarrotados donde miles de desplazados duermen en coches o en las calles.
El costo emocional y las innovaciones necesarias
"Siempre es difícil ver a la gente sufrir", reconoce Guevara al hablar del impacto psicológico en los trabajadores humanitarios. MSF ha integrado sistemáticamente la salud mental en sus atenciones, desarrollando protocolos específicos para casos de violencia sexual, que se ha convertido en un arma de guerra en países como Congo, Sudán y Gaza.
Las innovaciones médicas también son cruciales. MSF participa en investigaciones de vacunas y tratamientos, como en el caso del ébola, y explora cómo el cambio climático afectará la salud en contextos de conflicto. "¿Cómo te preparas para los aumentos del dengue, de malaria y otras enfermedades asociadas a grandes inundaciones?", se pregunta Guevara, quien recientemente visitó Bogotá para escuchar a comunidades indígenas y aprender de su relación con la naturaleza.
La humanidad como brújula
Para Guevara, más allá de las cifras y los protocolos, la esencia de la medicina en guerra sigue siendo humana. "Estar al lado de un enfermo, tomándole la mano y dándole esperanza o al menos la sensación de que a alguien le importa, de eso se trata", reflexiona. Recuerda especialmente a una madre en Liberia que observaba con gratitud mientras intentaba salvar a su bebé, un momento que encapsula por qué, incluso cuando los hospitales dejan de ser seguros, la medicina debe continuar.
"Creo en el valor de curar y nunca perder el sentido de humanidad", concluye la doctora, cuyo trabajo demuestra que en los contextos más extremos, la atención médica sigue siendo un acto de resistencia y esperanza.
