Paciente renal con discapacidad visual enfrenta maratón de seis horas sin recibir medicamentos de la Nueva EPS
En un escenario que evoca trágicamente el caso de Jeisson Pinzón, la joven Claudia Patricia Chaparro, de 32 años, se ve obligada a realizar interminables jornadas de espera frente a los dispensarios de la Nueva EPS sin lograr obtener los medicamentos que necesita para sobrevivir.
Un calvario diario que se repite sin solución
Claudia Patricia padece múltiples condiciones médicas graves: diabetes, insuficiencia renal crónica, discapacidad visual y requiere tratamiento de diálisis regular. A pesar de esta compleja situación de salud que limita severamente su movilidad, debe presentarse personalmente junto a su padre, un hombre de 71 años diagnosticado con Parkinson, para intentar reclamar sus medicamentos esenciales.
"Llegamos a pasar hasta seis horas formados en la fila, con la esperanza de que nos entreguen lo formulado, pero la mayoría de las veces nos vamos con las manos completamente vacías", relata con frustración la paciente.
Medicamentos pendientes que ponen en riesgo su vida
Entre los fármacos que sistemáticamente le son negados se encuentra un hierro especial que debe ser administrado durante sus sesiones de diálisis en la unidad renal. La ausencia de este medicamento genera consecuencias directas en su organismo.
"Sin ese tratamiento específico, mis niveles de hemoglobina descienden peligrosamente y quedo extremadamente propensa a desarrollar anemia severa", explica Claudia Patricia, quien añade que los constantes "pendientes" en la entrega de medicamentos han deteriorado aún más su ya frágil estado de salud.
El fantasma de Jeisson Pinzón sobrevuela cada negativa
Este caso se produce en medio del recuerdo aún fresco de Jeisson Pinzón, el joven estudiante de economía que falleció mientras esperaba que la Nueva EPS le entregara los medicamentos necesarios para someterse a un trasplante de médula ósea.
El padre de Jeisson, con lágrimas en los ojos, ha hecho un llamado desesperado para que ninguna otra familia colombiana tenga que vivir la misma tragedia: "El gran responsable de todo esto es la EPS. Lo que menos quiero es que otra familia tenga que enfrentar una situación tan devastadora como la que nosotros vivimos".
Su mensaje es claro y directo: los pacientes de la Nueva EPS deben ser escuchados y deben tener acceso oportuno a los medicamentos y tratamientos que sus enfermedades requieren. "Desafortunadamente, en el caso de mi hijo perdimos la batalla contra este sistema", concluye con dolor.
Un sistema de salud en crisis que afecta a los más vulnerables
La situación de Claudia Patricia Chaparro no es aislada sino que refleja una problemática estructural dentro del sistema de salud colombiano, donde pacientes con condiciones crónicas y discapacidades enfrentan barreras insalvables para acceder a tratamientos esenciales.
La combinación de su discapacidad visual con la enfermedad renal la hace particularmente dependiente de acompañamiento, rol que cumple su padre a pesar de sus propias limitaciones por el Parkinson. Esta dupla vulnerable personifica las fallas de un sistema que debería proteger precisamente a quienes más lo necesitan.
Mientras tanto, las filas interminables, las negativas sistemáticas y el riesgo constante para la vida de los pacientes continúan siendo la realidad diaria para miles de colombianos afiliados a la intervenida Nueva EPS.
