Ciclista arrollado en Bogotá: 'Me llené de ira y lo atropellé', confesó el agresor
Ciclista arrollado en Bogotá: 'Me llené de ira', dijo agresor

Violencia vial en Bogotá deja ciclista con múltiples fracturas y familia exigiendo justicia

Un cruce de palabras entre un ciclista y un conductor en contravía desencadenó una persecución violenta que culminó con un atropello intencional en la Autopista Sur de Bogotá. Andrés Madrigal Morales, de 38 años, permanece hospitalizado en la clínica Mediserv con fracturas graves tras ser embestido por una camioneta Chevrolet Captiva Sport negra, de placas MWO 533.

La mañana que cambió todo

El sábado 24 de marzo de 2026, a las 7:10 de la mañana, Andrés Madrigal se dirigía en bicicleta hacia su trabajo en el aeropuerto El Dorado, como hacía habitualmente desde hacía siete años. A pocas cuadras del CAI Santander, en el barrio Autopista Sur, se encontró con un vehículo circulando en contravía por una vía de doble sentido. Un breve reclamo por la maniobra peligrosa desató la furia del conductor, identificado posteriormente como Juan Carlos Forero Delgado, comerciante de profesión.

"El tipo se llenó de ira y empezó a perseguirlo", relata Miguel Morales, hermano de la víctima, quien reconstruyó los hechos a partir de testimonios y material audiovisual en su poder. Según su versión, el conductor no solo continuó en contravía, sino que realizó maniobras agresivas contra varios ciclistas antes de enfocar su persecución específicamente contra Andrés.

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Persecución y atropello intencional

Durante aproximadamente diez minutos, la camioneta persiguió al ciclista por las calles del sector. En una curva cerrada, el conductor intentó cerrarle el paso. Aunque Andrés logró esquivar inicialmente el vehículo, la camioneta impactó la parte trasera de su bicicleta y continuó su trayectoria agresiva.

"Lo atropelló y le pasó por encima con las dos ruedas del costado derecho de una camioneta que pesa cerca de una tonelada", describe Miguel Morales visiblemente afectado. El impacto dejó daños visibles en el bumper delantero del vehículo y a Andrés inconsciente sobre el asfalto, con su bicicleta completamente destrozada.

Consecuencias médicas devastadoras

El diagnóstico médico revela la magnitud de la agresión: fractura total de la pierna derecha, fractura de cadera, fractura de pelvis, luxación en el brazo derecho, fractura de tabique nasal, además de múltiples contusiones e inflamaciones. A estas lesiones se suman complicaciones internas que han afectado funciones básicas de su organismo.

"No ha podido orinar de manera normal, tuvieron que ponerle una sonda permanente para que el cerebro vuelva a transmitir esa función", explica su hermano, quien añade que Andrés tampoco ha podido evacuar desde el accidente.

El proceso de recuperación apenas comienza. Ya fue sometido a una primera cirugía para estabilizar la pierna, pero tiene al menos cuatro procedimientos adicionales pendientes que no han podido realizarse debido al estado crítico de sus heridas. Actualmente permanece postrado en una cama, con una recuperación incierta que podría extenderse por meses.

Confesión del agresor y omisión de socorro

Para la familia, un elemento crucial diferencia este hecho de un simple accidente de tránsito: tras el atropello, el conductor no se detuvo a auxiliar a la víctima. No llamó a ambulancia, policía ni bomberos. Simplemente se dio a la fuga.

"Eso es intento de homicidio y omisión de socorro", insiste Miguel Morales, quien asegura que más tarde, en el CAI Santander, el agresor reconoció los hechos con escalofriante franqueza: "Sí, yo atropellé a su hermano, me llené de ira y lo atropellé, le pasé por encima y me di a la fuga".

La familia cuestiona además la versión inicial del conductor, quien habría alegado que un ciclista lo iba a atacar y que le habían roto los vidrios de su vehículo. Según Miguel Morales, cuando las autoridades realizaron el levantamiento del automotor, el panorámico delantero, el trasero, las ventanas, los espejos y las farolas estaban completamente intactos.

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Impacto familiar y económico

Las consecuencias del hecho se extienden más allá de la cama de hospital. Andrés no solo es un paciente grave; es también uno de los dos hijos que sostienen económicamente a sus padres, dos adultos mayores de 70 años con problemas de hipertensión. Además, es padre de una adolescente de 15 años.

"Se afectó una familia de cuatro personas", resume Miguel, quien ahora debe dividirse entre el cuidado de sus padres y la atención permanente en la clínica. Sus progenitores no han podido visitar a Andrés debido a su edad y al riesgo de contagio en el centro médico, lo que añade carga emocional a la ya difícil situación.

Proceso judicial y exigencias

El caso ya fue puesto en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación, que inició el proceso correspondiente. Hubo levantamiento del vehículo por parte de las autoridades, pero el señalado agresor continúa en libertad, según confirmó la familia.

Miguel Morales y sus allegados exigen que el comandante de Tránsito y Transporte de Bogotá, la Secretaría de Movilidad y la Fiscalía se apersonen del proceso y dicten una medida de aseguramiento contra el conductor. "Esto no es un simple atropello, es un intento de homicidio", reitera el hermano de la víctima.

Reflexiones sobre la intolerancia vial

Para la familia, este caso no es aislado sino sintomático de un problema mayor en la capital colombiana. Miguel Morales habla de pacientes que llegan a clínicas sin quien responda por ellos, de responsables que huyen y de familias que quedan solas frente a gastos médicos exorbitantes.

También cuestiona las dificultades para acceder a pruebas de video en una ciudad supuestamente monitorizada. "Las cámaras están por todas partes, pero cuando uno va a pedir un video, le dicen que están en mantenimiento o que no está el encargado", afirma, señalando que estas evidencias son cruciales para establecer responsabilidades.

Finalmente, plantea una reflexión sobre el sistema de licencias de conducción: "Si una persona no es tolerante, no debería tener pase. Deberían hacer evaluaciones psicológicas más estrictas". Mientras tanto, Andrés Madrigal lucha por su vida y su familia espera justicia, con la esperanza de que pueda volver a caminar y recuperar la normalidad que perdió en ese trayecto rutinario convertido en tragedia.