Luto en Nariño por la muerte del copiloto del avión de la FAC accidentado en Puerto Leguízamo
El departamento de Nariño se encuentra sumido en un profundo duelo tras la trágica muerte del copiloto del avión C-130H Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), que se accidentó en Puerto Leguízamo, Putumayo. El sargento Julián David González Herrera, oriundo de Pasto, perdió la vida junto a otros 65 militares en el siniestro ocurrido el pasado 23 de marzo, mientras que 48 uniformados resultaron heridos.
Dolor en una familia tradicional de Pasto
Entre los 11 tripulantes de la aeronave que cubría la ruta Puerto Leguízamo-Puerto Asís, en la frontera colombo-ecuatoriana, se encontraba el copiloto González Herrera. Su fallecimiento ha causado consternación y pesar en una reconocida familia nariñense, descendiente de Gustavo Herrera Romo, quien se distinguió como distribuidor del diario EL TIEMPO en la región durante las décadas de 1970 y 1980.
Su esposa, Margoth Lasso Molina; su madre, Paola Herrera, y demás familiares aguardan en la capital nariñense la llegada del féretro con los restos de su ser querido para ofrecerle una sepultura cristiana. La tragedia ha conmocionado no solo a sus allegados, sino a toda la comunidad pastusa.
Dos soldados nariñenses sobrevivientes
Mientras una familia llora la pérdida irreparable, otras dos mantienen la esperanza por la recuperación de sus seres queridos, también oriundos de Nariño, que viajaban en el avión Hércules que transportaba a 114 uniformados.
El sargento segundo Williams Stivens Enríquez Rosero, natural del municipio de Sandoná, resultó herido en el accidente. Desde la Alcaldía de Sandoná se envió un mensaje de solidaridad: "Como comunidad sandoneña nos solidarizamos con el sargento segundo del Ejército Nacional... Expresamos nuestros deseos de fortaleza para él y extendemos un mensaje de apoyo y consuelo a su familia".
El otro sobreviviente nariñense es el soldado Jhonny Ortiz, originario del municipio de Ricaurte, quien permanece en un centro hospitalario de Florencia, Caquetá, recuperándose de sus heridas. En sus primeras declaraciones tras recibir atención médica, describió los momentos de desesperación vividos: "Solo recuerdo muchos gritos, vi un hueco por donde logré salirme del avión, una persona llegó y me ayudó".
Recuperación y esperanza
La familia del soldado Ortiz, ubicada en el pie de monte costero de Nariño, recibió con alegría la noticia de que su pariente había sobrevivido, tras ver una fotografía en la que aparece sentado, con el brazo derecho vendado y el pantalón manchado de sangre. Este testimonio visual se ha convertido en un símbolo de esperanza entre tanta tragedia.
El accidente aéreo, que ha dejado un saldo de 66 fallecidos y 48 heridos, continúa siendo investigado por las autoridades competentes. Mientras tanto, Nariño llora a uno de sus hijos y sigue de cerca la evolución de los dos uniformados que lograron sobrevivir a esta catástrofe que ha estremecido al país.



