Soldado sobreviviente del Hércules en Putumayo: 'Mamá, se cayó el avión, pero estoy bien'
Sobreviviente del Hércules en Putumayo: 'Mamá, estoy bien'

El desgarrador testimonio de un sobreviviente del accidente del Hércules en Putumayo

Cuando la señora Deyanira Cerón escuchó la voz de su hijo Efrén David Cerón Gómez al otro lado de la línea telefónica, su corazón se detuvo por un instante. El joven soldado de 19 años, con voz entrecortada pero firme, pronunció las palabras que quedarían grabadas en su memoria: "Mamá, se cayó el avión. Tranquila, yo estoy bien".

Una llamada que cambió todo

La madre, residente en la zona rural del municipio de San Lorenzo, Nariño, no tenía televisor en su vivienda y se enteró del siniestro aéreo precisamente por esa llamada de su hijo. "Estoy bendecida con el Señor, pero con sentimientos encontrados", expresó doña Deyanira en diálogo exclusivo, "con lágrimas de felicidad y alegría al saber que a mi hijo me lo devolvió mi Dios nuevamente".

El accidente del avión Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana ocurrió durante la mañana del lunes 23 de marzo en el municipio de Puerto Leguízamo, Putumayo. De los 126 ocupantes, 57 lograron sobrevivir mientras que 69 perdieron la vida en uno de los siniestros aéreos más graves en la historia de las Fuerzas Militares colombianas.

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Los momentos posteriores al impacto

La señora Cerón relató que su hijo le había llamado aproximadamente a las 8 de la mañana del día del accidente para pedirle que le consignara dinero, ya que el avión Hércules lo trasladaría hasta Puerto Asís. "Él me dijo que ya había salido el primer vuelo y que el avión ya regresaba por ellos", recordó.

Sin embargo, la llamada que cambiaría todo llegó a las 10:24 de la mañana. "Se escuchaba mucho ruido, pitos y gritos", describió la madre. "Lo primero que me preguntó fue cómo estábamos acá. La verdad no se me pasaba nada por la mente que hubiera habido un accidente y menos de su avión".

Ante la mala calidad de la señal, doña Deyanira insistió en hacer una videollamada. "Al hacerlo, lo vi sangrando un poco, tenía un ojo hinchado, pero entonces me volvió a decir: 'Mamá, yo estoy bien no se preocupe, yo estoy bien; sí me puedo mover'".

El relato del soldado sobreviviente

En conversaciones posteriores, el soldado Cerón Gómez describió a su madre los terribles momentos dentro de la aeronave siniestrada: "Yo sentía que pasaban por encima de mí, me pisaban, pero luego Dios me dio fuerzas para salir de allí. Yo solo miraba a mis compañeros en el piso tapados con los equipos, el avión se empezó a incendiar".

El joven, quien venía prestando el servicio militar en Putumayo y solo le faltaban tres meses para culminarlo, fue auxiliado por un samaritano que lo llevó en moto para brindarle ayuda médica inicial.

La recuperación en Bogotá

Este martes 24 de marzo, Efrén volvió a llamar a su madre para informarle que se encontraba bien en un alojamiento del Batallón de Sanidad Militar en Bogotá. "Me comentó que ha recibido una buena atención, al igual que una buena alimentación y los medicamentos necesarios para su recuperación", señaló doña Deyanira.

Irónicamente, el mismo día de la tragedia, el soldado salía de licencia durante un mes para viajar a su San Lorenzo natal y estar con su familia. "Le voy a dar una torta fría porque estaba muy antojado de comerla hace varios días", anticipó emocionada la madre.

Un milagro de vida

"No hay palabras para describir lo que estoy sintiendo", expresó la señora Cerón, quien también es madre de una adolescente de 14 años. "Hoy, saber que mi hijo está con vida es un milagro, para uno como madre es una bendición tener a los hijos bien. ¡Mi hijo volvió a nacer!".

Cuando se le preguntó si después de esta experiencia su hijo continuaría con su carrera militar, respondió con determinación: "Eso solo lo decide Dios". Y repitió, como un mantra de agradecimiento: "¡Lo que pasó es un milagro!".

Mientras tanto, en la zona rural de San Lorenzo, una vela permanece encendida en señal de agradecimiento, y una madre espera con ansias el reencuentro con el hijo que, contra todo pronóstico, sobrevivió para contarlo.

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