"Era como mi hermano": el desgarrador testimonio del soldado que perdió a su compañero en Putumayo
En medio de la tragedia aérea que conmocionó al país, los testimonios de los sobrevivientes comienzan a revelar la dimensión humana del dolor. El soldado profesional Mauricio Padilla, con dos años de servicio en el Ejército Nacional, compartió su desgarradora experiencia tras el accidente ocurrido en el municipio de Puerto Leguízamo, Putumayo, donde 69 uniformados perdieron la vida y 57 resultaron heridos.
El vínculo que trascendía la camaradería militar
Desde el Hospital Militar de Bogotá, donde se recupera de sus lesiones, Padilla describió la relación especial que mantenía con una de las víctimas fatales. "Ya eran dos años de estar compartiendo con él, ya uno se encariña. No son hermanos de uno, pero sí son hermanos de uniforme, de patria. Uno comparte más con ellos que con la propia familia", expresó con visible emoción.
En el lenguaje castrense colombiano, ese compañero era su 'lanza' -término que designa al mejor amigo dentro de la institución militar-, una figura que va más allá de la simple camaradería para convertirse en un pilar emocional y de apoyo mutuo.
Los minutos críticos tras el impacto
En diálogo con autoridades del Ministerio de Defensa, el soldado reconstruyó los angustiosos momentos posteriores al siniestro. "No sé ni cómo salí, me cayó un equipo en el pecho y en la pierna otro equipo y un compañero, era el 'lanza' mío", relató con detalle.
La situación se complicó cuando su compañero quedó sobre su pierna, limitando severamente su movilidad. "Estaba halando al compañero mío, al que siempre andaba conmigo, pero no, no se movía ya. Yo creo que él murió ahí mismo porque yo halaba y no se movía ni nada, le decía 'Blanco, Blanco', pero no se movió", describió con voz entrecortada.
Un mensaje de fortaleza desde el dolor
A pesar del dolor físico por sus lesiones y el trauma emocional por la pérdida de su amigo, el soldado Padilla dirigió un mensaje a las familias de todas las víctimas:
"Les digo que sean fuertes. Nadie quería que esto pasara, pero probablemente así era el destino de uno. Yo sé que tarde o temprano el duelo pasa y pues uno nunca olvida al familiar, pero les digo que por eso no se vayan a quedar atrás y que salgan adelante".
Este testimonio se suma a las numerosas historias que han emergido tras el accidente aéreo, considerado uno de los más graves en la historia reciente de las Fuerzas Militares colombianas. Las investigaciones continúan para determinar las causas exactas del siniestro, mientras las familias de las víctimas y los sobrevivientes enfrentan el largo proceso de recuperación física y emocional.



