Tragedia aérea en Putumayo: muere soldado guajiro que se casaría esta semana
En medio de la devastadora tragedia aérea que enluta a Colombia, una historia personal emerge con particular dolor desde Fonseca, La Guajira. Alejandro José Ramírez Mejía, un soldado profesional de 25 años, ha sido confirmado como la víctima número 69 del accidente del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, ocurrido en Puerto Leguízamo, Putumayo.
La espera angustiante de una familia
Desde la mañana del lunes 23 de marzo, los seres queridos de Alejandro no tenían noticias suyas. Su prometida, Ivanna Molina, relata con voz entrecortada sus últimas conversaciones. "Él me dice: 'mija, el vuelo sale para Bogotá y yo tengo que llegar a Puerto Asís porque tengo que buscar mi ropa civil que está ahí todo'. De ahí no supe más", cuenta la mujer, quien recibió una fotografía del avión esperando para el abordaje.
Ivanna intentó contactarlo repetidamente: "Le escribo y no me responde, el celular sale apagado. Yo le hice una videollamada como siempre y él me dice 'negra ya te llamo que voy a subir las cosas', pero no supe más nada". La fatídica confirmación llegó durante la mañana del martes, sumiendo a la familia en el dolor más profundo.
Una vida truncada días antes de la boda
Alejandro, natural de Valledupar pero criado en Fonseca desde muy pequeño, había ingresado al Ejército Nacional hacía exactamente dos años. Llevaba un año asignado al Batallón de Artillería N.º 27 en Puerto Asís, donde desarrollaba sus labores militares con dedicación.
Lo que hace más dolorosa su pérdida son los planes inmediatos que tenía: este jueves 26 de marzo se casaría con Ivanna, la madre de sus dos hijos de 5 y 2 años, con quienes vivía en Riohacha. "Nosotros apenas nos íbamos a casar el jueves 26 de marzo. Estábamos esperando que él viniera", expresa la ahora viuda, con el corazón destrozado.
La incertidumbre que precedió a la confirmación
Antes de recibir la noticia definitiva, la familia había vivido horas de angustiosa incertidumbre. "En el batallón nos dijeron que tocaba esperar. No aparecía en la lista de heridos ni de fallecidos", había manifestado Ivanna cuando aún mantenía la esperanza de encontrar con vida a su prometido.
Esta situación refleja el drama que viven decenas de familias colombianas, ya que las autoridades no han entregado un listado oficial completo de víctimas, heridos o desaparecidos del siniestro que dejó 69 militares fallecidos y 57 evacuados.
El rostro humano de la tragedia
La historia de Alejandro Ramírez Mejía pone rostro y nombre a una de las 69 víctimas de esta tragedia que conmociona al país. Representa la otra cara del accidente: la de las familias que esperan, que buscan y que se aferran a la esperanza incluso cuando las probabilidades se desvanecen.
El soldado había solicitado permiso para viajar el lunes 23 de marzo y reunirse con su familia, precisamente para preparar su boda. En cambio, su vida se truncó minutos después de despegar el avión Hércules C-130 que transportaba a 128 pasajeros, entre militares del Ejército y la Policía Nacional.
Mientras las investigaciones sobre las causas del accidente continúan, en Fonseca y Riohacha una familia llora la pérdida de un joven que soñaba con construir un futuro junto a su prometida y sus dos hijos pequeños, un sueño que la tragedia aérea en Putumayo arrebató irrevocablemente.



