Revelan tres años sin cámaras en cárcel de Itagüí tras escándalo de fiesta con capos
La ausencia total de cámaras de seguridad operativas durante tres años en la cárcel de Itagüí ha quedado al descubierto tras la polémica fiesta organizada por capos dentro del penal, un episodio que carece de registro audiovisual oficial y expone graves fallas estructurales en el control penitenciario.
El Ministerio de Justicia, a través del ministro Jorge Iván Cuervo, ha anunciado finalmente la instalación de nuevos equipos de vigilancia, aunque insiste en que esta medida responde exclusivamente a un cronograma contractual previsto hasta el 30 de abril y no a la reciente controversia.
El episodio que destapó la crisis de vigilancia
El pasado 8 de abril, el cantante vallenato Nelson Velásquez ingresó al penal en camionetas acompañado de varias personas para realizar una celebración en la estructura primera de la cárcel, espacio donde se encontraban integrantes de la llamada Mesa de Paz que negocian acuerdos con el Gobierno.
Según testimonios recopilados, durante la jornada se presentó consumo de licor y drogas, presencia de mujeres no autorizadas y hasta parrillas para asar carne, todo ello sin la debida autorización oficial y en un patio catalogado como de máxima seguridad.
La falta de cámaras operativas ha impedido reconstruir con precisión lo ocurrido: no existe claridad sobre quién facilitó el ingreso, qué funcionarios participaron u omitieron controles, cómo ingresaron los elementos prohibidos ni quién autorizó la actividad en un área de alta seguridad.
Un sistema de vigilancia colapsado por años
El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) ha señalado que desde 2023 solicitó a la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios (Uspec) la renovación del sistema de cámaras, debido al deterioro progresivo de los equipos que dejaron de funcionar hace exactamente tres años.
En la práctica, esta falla ha significado que ninguna autoridad administrativa o judicial cuente con registros en video para verificar lo que ocurre dentro de uno de los centros de reclusión más sensibles del país, que en las últimas semanas ha sido foco de atención pública por sucesivos escándalos.
El plan de modernización con inteligencia artificial
La Uspec confirmó que en 2025 suscribió un contrato por aproximadamente 2.600 millones de pesos para modernizar los sistemas de vigilancia en cuatro cárceles del país, incluida la de Itagüí.
El nuevo sistema contempla la instalación de 36 cámaras con tecnología de inteligencia artificial y otras herramientas avanzadas de seguridad electrónica, que según las autoridades estarían completamente operativas a finales del presente mes de abril.
"Había un cronograma de contratación que no estaba ligado a esta situación específica; establecía como fecha el 30 de abril. Es decir, la fecha coincide con la situación, pero no existe relación entre una cosa y la otra", explicó el ministro Cuervo durante su declaración a medios.
Medidas adicionales tras el escándalo
Paralelamente al anuncio de las nuevas cámaras, el jefe de la cartera de Justicia reveló que se está trabajando en coordinación con el Alto Comisionado para la Paz para el traslado de algunos de los capos que participaron en la polémica fiesta.
Entre las medidas confirmadas se encuentra el traslado de alias Marquitos Figueroa y Francisco Gómez, dos de los reclusos identificados como participantes activos en el evento no autorizado que ha generado cuestionamientos sobre la efectividad del control en el sistema penitenciario colombiano.
La situación ha puesto en evidencia no solo las fallas tecnológicas, sino también posibles complicidades internas que habrían permitido la organización de actividades ilícitas dentro de un centro de máxima seguridad, todo ello sin dejar rastro audiovisual alguno debido al colapso del sistema de vigilancia.



