Polémica carcelaria en medio del Carnaval de Barranquilla
Durante la celebración de la Batalla de Flores del Carnaval de Barranquilla 2026, un hecho insólito captó la atención de ciudadanos y autoridades. Desde las ventanas de la Cárcel y Penitenciaría de media seguridad "La Modelo", ubicada sobre la Vía 40, internos fueron grabados sosteniendo teléfonos celulares de alta gama mientras apuntaban hacia el desfile.
Las imágenes que desataron la indignación
En videos difundidos rápidamente en redes sociales, se observa claramente a por lo menos dos reclusos tras los barrotes de una ventana, extendiendo sus brazos con dispositivos móviles para enfocar el paso de comparsas y carrozas. Las imágenes, capturadas por un transeúnte que decidió documentar la ironía del momento, muestran cómo los internos realizaban una aparente actividad de filmación mientras el recorrido carnavalesco transcurría frente al establecimiento penitenciario.
La reacción ciudadana no se hizo esperar. La presencia de celulares dentro de cárceles representa una violación flagrante al régimen carcelario, pero lo que más preocupa a la comunidad es que estos dispositivos han sido históricamente vinculados a la coordinación de actividades delictivas desde los centros de reclusión.
Un problema estructural en el sistema penitenciario del Atlántico
Este episodio no es aislado. El departamento del Atlántico arrastra un prontuario de polémicas carcelarias que revelan grietas estructurales en el control penitenciario. A pesar de operativos y decomisos anteriores, la tenencia de celulares persiste como una problemática crónica.
- En años anteriores, requisas en La Modelo han reportado la incautación de decenas de teléfonos, simcards y cargadores
- En 2022, una diligencia ordenada por la Fiscalía encontró 24 celulares, 15 cargadores y 12 sim cards en el patio 2 del mismo establecimiento
- Los cálculos detallados describen aproximadamente un centenar de dispositivos incautados en diversos operativos
Estos antecedentes demuestran que las medidas implementadas hasta ahora no han sido suficientes para erradicar el problema de raíz.
Fallas de seguridad y antecedentes preocupantes
La introducción y uso de celulares en centros de reclusión compromete seriamente la discusión sobre la efectividad de los controles y requisas. Las imágenes públicas de internos filmando el desfile desde el interior del penal plantean preguntas incómodas sobre la capacidad para detectar, neutralizar y sancionar la tenencia de estos dispositivos en tiempo real.
El sistema penitenciario del Atlántico muestra múltiples "goteras" en su seguridad:
- En 2025, se divulgaron videos de celebraciones con bebidas alcohólicas, música a alto volumen y uso de celulares dentro del Pabellón B de la Penitenciaría El Bosque
- Estos registros describían un clima de "autogobierno" y cobros ilícitos que las autoridades se comprometieron a investigar
- Pese a anuncios de investigaciones disciplinarias y traslados de internos, el problema persiste
Lo que está en juego y las expectativas
A la luz de estos antecedentes, se espera un pronunciamiento oficial del INPEC y la apertura de una verificación interna para establecer responsabilidades. Las autoridades deberían implementar requisas extraordinarias en los pabellones que dan a la Vía 40, así como examinar medidas de contención perimetral en jornadas de alta afluencia pública.
Correspondería a la Policía Metropolitana de Barranquilla y a la Alcaldía, en coordinación con el INPEC, revisar los protocolos de seguridad durante eventos masivos que se desarrollan cerca de establecimientos penitenciarios. La particularidad del desfile sobre la Vía 40 y la exposición del penal al espacio público requieren estrategias específicas de contención.
La ciudadanía ha mostrado un visible rechazo a esta situación, no solo por la violación a las normas carcelarias, sino porque reconoce el potencial peligro que representa la tenencia de dispositivos de comunicación dentro de las prisiones. Los celulares han sido instrumentalizados en múltiples ocasiones para la coordinación de delitos desde los establecimientos carcelarios, lo que agrava la preocupación social frente a estos episodios.



