En la mañana de este lunes, un operativo policial en el centro de Rionegro, Antioquia, derivó en una tragedia que ha conmocionado a la comunidad. Durante la intervención de un reciclador conocido como “El Costeño”, quien presuntamente portaba un arma blanca y se resistía al arresto, su perro intervino de manera instintiva para protegerlo y todo terminó en una tragedia.
El hecho
A pesar de los ruegos de los transeúntes, un patrullero habría accionado su arma de fuego contra el animal tras considerar que este representaba una amenaza inminente para los uniformados y los civiles presentes. Mientras el hombre fue capturado y judicializado, el acto contra el canino ha generado un fuerte rechazo social, dejando a la opinión pública a la espera de una investigación oficial que determine si el uso de la fuerza fue proporcional o si existió maltrato animal.
Consecuencias legales para el policía
Posibles cargos penales
En primer lugar, el uniformado se enfrenta a posibles consecuencias penales bajo la Ley 1774 de 2016, que protege a los animales como seres sintientes. Si la Fiscalía demuestra que el uso del arma de fuego no era el único recurso para neutralizar al canino, el agente podría enfrentar penas de 12 a 36 meses de prisión y una inhabilidad para ejercer cargos públicos, agravada por haber cometido el acto en un espacio concurrido y haber provocado la muerte del animal.
Investigación disciplinaria
En segundo lugar, la Policía Nacional y la Procuraduría deberán determinar si hubo una falla en el protocolo de uso de la fuerza. La investigación disciplinaria evaluará si el patrullero agotó los medios preventivos, como el uso de gas pimienta o mediación, antes de accionar su arma de dotación. Una conclusión desfavorable sobre la proporcionalidad de sus actos podría derivar en su destitución definitiva e inhabilidad general para pertenecer a la institución.
Legítima defensa en discusión
Finalmente, el caso queda supeditado a la interpretación de la legítima defensa. Mientras la defensa del policía argumentará que el ataque del perro representaba un riesgo inminente para la integridad de los agentes, los testimonios de la comunidad y los videos serán clave para establecer si el animal solo actuó por instinto de protección. La justicia colombiana deberá decidir si prima la seguridad del operativo o si se castiga lo que la ciudadanía percibe como un acto de crueldad innecesaria contra el compañero de un reciclador.
Reacciones de la comunidad
La indignación llevó en su momento a que la comunidad reaccionara en contra de los uniformados, a quienes les gritaban palabras de grueso calibre por su accionar, las mismas que se trasladaron a las redes sociales. “Por eso es que cada día odian más a la Policía”, “Ese policía es un peligro”, “Destitución e inhabilidad para ese bastardo”, “Esto no es seguridad, es abuso de autoridad”, y “Que alguien le diga a los tombos que existen herramientas que facilitan este tipo de procedimientos como el gas pimienta y las pistolas taser. Así se ahorran lo de andar revolcándose con habitantes de calle y darle plomo a un animal asustado”, fueron algunas de las reacciones.



