Amigos de empresario asesinado en Bogotá rompen silencio y exigen justicia tras sicariato
Amigos de empresario asesinado en Bogotá exigen justicia tras sicariato

Amigos cercanos rompen el silencio tras brutal asesinato de empresario en Bogotá

El círculo íntimo de Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, empresario del Grupo Aponte asesinado el miércoles 11 de febrero en el exclusivo sector de Chapinero, ha decidido romper su silencio para exigir justicia y recordar al hombre que describen como generoso, espiritual y comprometido con Colombia. El ataque, ocurrido a las 3:45 p.m. en la carrera séptima con calle 85, también cobró la vida de su escolta Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, intendente retirado de la Policía.

Un crimen meticulosamente planeado

Según confirmó el brigadier general Giovanny Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, el agresor utilizó un arma de fuego y huyó en una motocicleta conducida por un cómplice. "El atacante vestía saco y corbata, lo que sugiere una planeación meticulosa del crimen", explicaron las autoridades mientras analizan grabaciones y reconstruyen la escena del doble homicidio.

Los amigos de Aponte coinciden en un punto: aunque sabían que era un líder empresarial exitoso, nunca tuvieron conocimiento de amenazas graves y directas en su contra. Luis Felipe Gómez León, músico y predicador católico que conoció a Gustavo en un retiro espiritual hace ocho años, lo describe como "una persona profundamente generosa, supremamente caritativo y un enamorado de Colombia".

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Un legado de servicio y espiritualidad

Gómez recuerda que Aponte organizaba peregrinaciones, trajo desde Fátima una imagen de la Virgen y promovía el rosario. "Era hiperactivo, de una inteligencia increíble, muy buen esposo, muy buen papá", afirmó a medios locales. Destacó además la cercanía del empresario con su equipo de seguridad: "Los escoltas eran muy cercanos a él. Compartían con él, almorzaban con él. Él los quería mucho y ellos a él".

Tomás Romero, otro amigo cercano, conoció a Aponte durante labores sociales en Semana Santa. "Era demasiado servicial. Ni siquiera era necesario pedirle algo porque él ya estaba dispuesto", relata. Juntos realizaban misiones austeras en distintos lugares del país, acompañando campesinos, miembros del Ejército y personas privadas de la libertad.

Romero recuerda especialmente la última misión compartida el año pasado en Guateque, donde Aponte llevó una imagen de la Virgen construida por él con ayuda de sus escoltas. "Querían ir a La Guajira a llevar la Virgencita. Tenía muchos proyectos para ayudar a distintos lugares", añade con emoción.

La sombra de presiones empresariales

Aunque los amigos insisten en que Aponte no habló abiertamente de amenazas formales, algunos recuerdan que en conversaciones privadas mencionó sentirse presionado y haber recibido llamadas que consideraba extrañas. Según les comentó el empresario, estas provenían de sectores relacionados con sus actividades en el departamento del Tolima.

"Que yo supiera, nunca estuvo amenazado. Pero hacer empresa en Colombia es un riesgo", reflexiona Gómez León, encapsulando la preocupación que ahora comparten muchos empresarios del país.

Un empresario respetado en el sector arrocero

Gustavo Andrés Aponte era propietario de Arroz Sonora, empresa del Grupo Aponte con operaciones en Tolima y Casanare. Según cifras del Fondo Nacional del Arroz con corte a 2024, la compañía se ubicaba entre las mayores compradoras de arroz del país, con ventas cercanas a los 850.000 millones de pesos anuales.

En el sector arrocero lo describen como un empresario respetado y aseguran que no se tenía conocimiento público de amenazas previas. La publicación especializada Tecnología del Plástico expresó "profundo dolor y consternación" tras su muerte, destacando su liderazgo en innovación industrial y su compromiso con la Fundación Gustavo Aponte Rojas, orientada a apoyar a niños y adultos mayores en condición de vulnerabilidad.

Cifras preocupantes de sicariato en Bogotá

El crimen ocurre en un contexto de preocupación por el sicariato en la capital colombiana. De acuerdo con cifras de la Policía Metropolitana de Bogotá:

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  • En lo corrido de este año se han registrado 53 casos
  • Frente a 76 en el mismo periodo del año pasado (reducción cercana al 30%)
  • Durante todo 2025 se registraron 655 casos en Bogotá

Las autoridades advierten que el delito sigue siendo un desafío estructural por su impacto en la percepción de seguridad y por la capacidad de los grupos criminales de operar en zonas residenciales y comerciales.

Un legado que trasciende la violencia

Monseñor Rafael Cotrino definió a Aponte como "un gran ser humano y un gran creyente", recordando su devoción mariana, su trabajo parroquial y su sensibilidad frente a los demás. "Era una persona bondadosa, sencilla y trabajadora. Nunca nos compartió que tuviera algún tipo de problema. Esto es muy extraño", manifestó.

Mientras la investigación avanza, los amigos de Aponte insisten en que su recuerdo no puede quedar reducido a la escena de un crimen. Hablan de un hombre que vivía entre la empresa, la familia y la fe; de un padre cercano, de un amigo generoso, de un creyente activo.

En medio del dolor, coinciden en una misma exigencia: justicia. No solo para esclarecer quién ordenó el ataque, sino para entender por qué un empresario descrito por sus allegados como servicial, espiritual y comprometido con el país terminó convertido en otra cifra de violencia. Para ellos, su legado sigue vivo, pero el silencio que dejó su muerte todavía pesa más que cualquier conjetura o hipótesis.