Antioquia refuerza ofensiva contra economías criminales con demoliciones estratégicas
La lucha contra las economías ilícitas en el departamento de Antioquia ha tomado un nuevo impulso mediante una estrategia integral que combina operaciones policiales con controles administrativos del territorio. Bajo el liderazgo del gobernador Andrés Julián Rendón, las autoridades departamentales completaron recientemente la demolición del foco de inseguridad número 41, marcando un hito significativo en el plan de seguridad regional.
Intervención en Rionegro: tres inmuebles reducidos a escombros
El escenario de esta última acción fue el barrio Altos del Medio, ubicado en el municipio de Rionegro, donde tres propiedades abandonadas que funcionaban como centros de consumo y distribución de estupefacientes fueron completamente demolidas. El mandatario departamental explicó que esta intervención no es un hecho aislado, sino parte de una política sostenida cuyo objetivo es recuperar espacios públicos que habían sido copados por bandas delincuenciales para devolverlos a la convivencia ciudadana.
El gobernador Rendón destacó la efectividad de esta táctica, recordando su experiencia previa como alcalde de Rionegro entre 2016 y 2019, período durante el cual se derribaron más de veinte focos de inseguridad y se logró reducir la tasa de homicidios a un solo dígito. "Atacar la infraestructura del microtráfico es tan crucial como realizar capturas", afirmó el mandatario, subrayando que uno de los inmuebles demolidos en el sector de Alto Bonito estaba directamente vinculado con un homicidio reciente en la zona.
Impacto territorial de la estrategia de demolición
La ofensiva contra las denominadas 'casas de vicio' ha afectado múltiples puntos críticos de la geografía antioqueña. Según cifras oficiales proporcionadas por la Gobernación, durante los años 2024 y 2025 se han intervenido estructuras en diversos municipios:
- Amagá: 18 inmuebles demolidos
- Sonsón: 6 inmuebles intervenidos
- Copacabana y Yarumal: 4 inmuebles cada uno
- Abejorral: 3 propiedades derribadas
- Amalfi: 2 estructuras eliminadas
- Cocorná: 1 inmueble demolido
Ola de violencia ensombrece avances en seguridad
Mientras las máquinas avanzaban en la demolición de puntos de microtráfico, las autoridades locales enfrentaban una alarmante racha de violencia en el Oriente antioqueño. Durante el fin de semana del 14 de febrero, se registraron siete homicidios en menos de cuarenta y ocho horas, generando profunda preocupación entre las comunidades y los entes de control.
Municipios afectados por la violencia reciente
La ola criminal impactó varios municipios de la subregión oriental, incluyendo Rionegro, La Ceja, La Unión, El Carmen de Viboral y San Vicente. Esta situación motivó una reunión de seguridad urgente entre la Gobernación de Antioquia y los alcaldes de estas localidades, con el propósito de coordinar acciones inmediatas para contener la violencia.
María Patricia Giraldo, subsecretaria de Seguridad de Antioquia, fue enfática al señalar que estos hechos están íntimamente relacionados con las disputas territoriales por el control del microtráfico. "Es evidente que esto tiene directa conexión con las actividades de bandas criminales que afectan el territorio del Oriente", explicó la funcionaria, destacando la complejidad del desafío de seguridad.
Respuesta institucional frente a la crisis
Para contrarrestar esta situación, la Gobernación anunció un fortalecimiento sustancial de las capacidades de inteligencia investigativa en coordinación con la Fiscalía General de la Nación y el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI). Además, se planea la creación de un cartel de recompensas destinado a identificar y capturar a los responsables de los homicidios recientes.
La apuesta tecnológica también ocupa un lugar central en la estrategia de seguridad. Actualmente, más de 1.500 cámaras de seguridad privadas pertenecientes a finqueros y comerciantes están integradas a los nodos municipales de monitoreo. Las autoridades pretenden ampliar esta red para mejorar significativamente la capacidad de reacción analítica y judicial frente a eventos delictivos.
El panorama de seguridad en Antioquia presenta así dos caras contrastantes: por un lado, avances concretos en la recuperación de espacios públicos mediante demoliciones estratégicas; por otro, una preocupante escalada de violencia homicida que exige respuestas coordinadas y efectivas por parte de todas las instituciones del Estado.