Violencia sicarial sacude barrio La Esmeralda en Barranquilla
La noche del lunes festivo 23 de marzo de 2026 se tiñó de sangre en el barrio La Esmeralda, ubicado en el suroccidente de Barranquilla, cuando dos sicarios ingresaron a un establecimiento de billar y abrieron fuego indiscriminadamente contra los presentes, dejando un saldo trágico de dos personas fallecidas y otras dos heridas.
La secuencia del ataque mortal
Según testimonios recogidos por las autoridades, los agresores llegaron al local ubicado en la carrera 13C con calle 73C simulando ser clientes habituales. Los dos hombres pidieron dos cervezas y se sentaron como cualquier otro parroquiano. Testigos presenciales indicaron que, tras unos minutos, uno de los individuos recibió una llamada telefónica, se levantó como si se dirigiera al baño, y luego de coordinar con su acompañante, ambos desenfundaron armas y comenzaron a disparar repetidamente contra quienes se encontraban dentro del establecimiento.
El primer impacto mortal alcanzó a un joven que se encontraba dentro del local, quien falleció instantáneamente. Los sicarios continuaron disparando tanto hacia el área del billar como hacia la parte exterior del negocio antes de huir del lugar, dejando escenas de caos y terror entre los sobrevivientes.
Las víctimas del ataque
Las dos personas que perdieron la vida en este violento episodio fueron identificadas como:
- Simón Enrique Serpa Barrios, de 49 años, hijo del propietario del billar.
- Arturo José Freile Ibáñez, de 28 años, cliente habitual del establecimiento.
Por otro lado, los dos heridos que fueron trasladados a centros médicos y permanecen en condición estable son:
- Antonio Serpa Blanco, de 76 años, dueño del negocio y padre de Simón.
- Samuel David Espitia Acevedo, de 18 años.
El testimonio desgarrador de un familiar
Hilario Luis Serpa Barrios, hijo del dueño herido y hermano de Simón fallecido, entregó el relato más completo de lo ocurrido aquella trágica noche. Con voz entrecortada por el dolor, describió cómo los sicarios "llegaron como clientes normales, pidieron sus cervezas, y de repente todo cambió".
"Mi hermano era una persona de bien, muy juiciosa, de su trabajo a la casa. No tenía vicios ni andaba en malos pasos. Era una persona intachable", afirmó Hilario, visiblemente afectado por la pérdida. "Injusticias como estas son las que duelen, porque se pierde otra vida más de una persona inocente", añadió con desesperación.
Sobre el estado de salud de su padre Antonio, quien recibió múltiples impactos de bala, Hilario explicó que aunque se encuentra consciente, requerirá varias intervenciones quirúrgicas complejas: "Tienen que hacerle una cirugía en la mano, en los dedos, porque el impacto le fracturó los dedos, y también tiene una bala alojada a los lados del pómulo".
Preocupación por la seguridad ciudadana
En medio de su dolor, Hilario hizo una contundente reflexión sobre la situación de seguridad en la ciudad: "Es triste como no se pueda estar en ninguna parte en plena seguridad, ni en su casa, ni en la calle ni en su negocio". Realizó un llamado urgente a las autoridades para que tomen medidas concretas que frenen la escalada de violencia que afecta a los barrios de Barranquilla.
Líneas de investigación
Las autoridades han iniciado una investigación exhaustiva del caso, considerando entre sus hipótesis la posible participación de grupos delincuenciales que operan en la zona del suroccidente de Barranquilla. Se menciona específicamente la presencia de estructuras criminales como Los Costeños y Los Pepes, aunque por el momento no existe una teoría definitiva sobre los móviles exactos del ataque.
Este violento episodio ha generado alarma entre los habitantes del barrio La Esmeralda y zonas aledañas, quienes exigen mayor presencia policial y acciones concretas para garantizar su seguridad en establecimientos comerciales y espacios públicos.



