Bill W. y el doctor Bob: el origen de Alcohólicos Anónimos
Bill W. y el doctor Bob: origen de Alcohólicos Anónimos

La historia de Bill W. y el doctor Bob comenzó marcada por la adicción al alcohol, pero terminó convirtiéndose en el punto de partida de Alcohólicos Anónimos, una comunidad que hoy reúne a millones de personas en distintos países.

La película que reflejó el drama del alcoholismo

La película Días sin huella, dirigida por Billy Wilder y estrenada en 1945, retrató el deterioro de un hombre atrapado por el alcoholismo. El personaje principal, Don Birnam, interpretado por Ray Milland, mostraba la caída física, económica y emocional de un escritor incapaz de controlar su adicción, según indicó Infobae. Aunque la cinta estaba basada en la novela de Charles R. Jackson, Wilder decidió filmarla influido por su experiencia personal con el escritor Raymond Chandler durante la producción de Double Indemnity. Chandler atravesaba entonces un proceso de recuperación, pero las tensiones del trabajo lo llevaron a recaer en el consumo de alcohol.

Esa historia tenía puntos de contacto con la vida de William Griffith Wilson, uno de los fundadores de Alcohólicos Anónimos. Wilson había alcanzado éxito económico en Wall Street antes de que el alcoholismo destruyera su carrera y su estabilidad personal.

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La caída de Bill W.

William Griffith Wilson nació el 26 de noviembre de 1895 en East Dorset, Vermont. Probó alcohol por primera vez antes de cumplir veinte años, cuando se encontraba enrolado en el Ejército de Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial. Más adelante recordaría aquel episodio como el momento en que creyó haber encontrado “el elixir de la vida”. Tras regresar de la guerra, estudió Economía y Derecho y desarrolló una exitosa carrera como corredor y asesor financiero en Wall Street. Durante años sostuvo que el alcohol mejoraba su desempeño profesional y solía justificar su consumo asegurando que “los genios conciben sus mejores proyectos cuando están borrachos”.

El deterioro provocado por la bebida comenzó a hacerse evidente hacia finales de la década de 1920. La crisis financiera de 1929 terminó por arruinarlo. Sin ingresos y con problemas crecientes de alcoholismo, Wilson pasó a depender económicamente de su esposa, Lois Burnham. Años después recordaría aquel período señalando que, mientras otros inversores se arrojaban desde los edificios durante el colapso bursátil, él optó por volver al bar. “Mi obsesión alcohólica ya me había condenado”, reconocería tiempo más tarde.

El inicio de la recuperación

Poco después, Wilson ingresó al Hospital Charles B. Towns de Nueva York para iniciar un tratamiento especializado. Allí comenzó a pensar en la posibilidad de ayudar a otras personas con problemas de alcoholismo. En un principio intentaba convencer a otros alcohólicos desde una posición moralizante. Sin embargo, el director del hospital, el doctor William Duncan Silkworth, le sugirió cambiar de enfoque y hablar desde su propia experiencia como alcohólico en recuperación.

En mayo de 1935, Wilson viajó a Akron, Ohio, por negocios. Tras el fracaso de una negociación financiera sintió deseos de volver a beber, pero decidió buscar ayuda entre miembros del Oxford Group. Así conoció al doctor Robert Holbrook Smith, un cirujano especializado en proctología nacido en Vermont en 1879, que también luchaba contra el alcoholismo. La conversación entre ambos, prevista inicialmente como un encuentro breve, se extendió durante más de cinco horas. Smith recordaría más adelante que Bill W. fue la primera persona que habló con él “a partir de la experiencia real” y utilizando “su mismo idioma”.

Un mes después de ese encuentro, el doctor Bob tomó su última copa. A partir de entonces, ambos comenzaron a trabajar juntos ayudando a alcohólicos internados en el Hospital Municipal de Akron. Ese grupo inicial terminó convirtiéndose en el núcleo de Alcohólicos Anónimos. Más tarde surgirían nuevas sedes en Nueva York y Cleveland, mientras la organización empezaba a expandirse lentamente. Wilson y Smith decidieron que nadie obtendría beneficios económicos de la iniciativa y adoptaron el anonimato como uno de los pilares de la comunidad. Desde entonces pasaron a ser conocidos como “Bill W.” y “el doctor Bob”.

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Los Doce Pasos

En 1939 la organización publicó el libro Alcohólicos Anónimos, escrito principalmente por Bill W. Allí quedaron establecidos los principios y métodos de recuperación, incluyendo los Doce Pasos, que luego se convertirían en la base de numerosos programas de ayuda en todo el mundo. Los Doce Pasos proponían admitir la incapacidad de controlar la bebida, realizar un examen personal, reparar daños causados y ayudar a otros alcohólicos a recuperarse. Durante los años siguientes, la organización comenzó a crecer en distintas ciudades de Estados Unidos gracias a reuniones, folletos informativos y el boca a boca entre sus integrantes.

La difusión masiva

El gran impulso público llegó en 1941, cuando la revista The Saturday Evening Post publicó un extenso artículo del periodista Jack Alexander sobre la comunidad. La publicación describía el funcionamiento de Alcohólicos Anónimos y relataba testimonios de recuperación. Tras su aparición, las oficinas de la organización comenzaron a recibir cientos de solicitudes de información provenientes de distintos lugares del país. Según registros de la época, en apenas doce días la sede de Nueva York recibió 918 pedidos de contacto relacionados con el artículo.

Con el paso de las décadas, Alcohólicos Anónimos se transformó en una red internacional presente en decenas de países. Actualmente cuenta con más de 123.000 grupos distribuidos en alrededor de 180 naciones y reúne a más de dos millones de integrantes.

Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.