Capturan en Medellín a alias Alonso, presunto cabecilla financiero del Clan del Golfo
Capturan a alias Alonso, financiero del Clan del Golfo en Medellín

Detención de alto impacto contra las finanzas del Clan del Golfo

En una operación conjunta de gran envergadura, la Policía Nacional logró la captura en Medellín de Jhorgen Alonso Muñoz, conocido en el bajo mundo como alias Alonso, quien era señalado como el presunto cabecilla financiero de la subestructura criminal Edwin Román Velásquez, perteneciente al temido Clan del Golfo. La acción fue ejecutada por la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín) y el Cuerpo Élite Policial, en estrecha coordinación con la Fiscalía General de la Nación, marcando un golpe significativo a las arcas de esta organización delictiva.

El cerebro financiero detrás de la guerra por el oro en Antioquia

De acuerdo con las autoridades investigadoras, alias Alonso era considerado un objetivo de alto valor debido a su papel protagónico en la dinamización de la confrontación armada por el control de los recursos mineros en el occidente de Antioquia, con especial énfasis en el municipio de Buriticá. Las pesquisas judiciales revelan que no solo se encargaba de gestionar los activos de la estructura criminal, sino que habría sido el determinador principal de los enfrentamientos por el dominio del oro en esa estratégica zona minera.

Bajo su mando directo, según las evidencias recopiladas, se habría ordenado y ejecutado la masacre de seis mineros ocurrida en el año 2023, un hecho sangriento que, de acuerdo con las versiones oficiales, se produjo como represalia por el presunto robo de material aurífero que pertenecía al Clan del Golfo. Este episodio de violencia extrema subraya el nivel de influencia y control que ejercía este sujeto sobre las operaciones ilícitas en la región.

Una red criminal que movilizaba miles de millones mensuales

Según los reportes de la Policía Nacional, Muñoz acumulaba más de una década de trayectoria criminal y estaba específicamente encargado de múltiples actividades delictivas, entre las que se destacan:

  • El robo sistemático de oro en zonas de explotación minera.
  • El saqueo de material precioso en los yacimientos de Buriticá.
  • La coordinación del cobro de cuotas extorsivas a mineros ilegales y a algunas empresas formales de la región.

Las investigaciones técnicas estiman que, bajo su administración criminal, la organización lograba recaudar aproximadamente 20.000 millones de pesos mensuales, producto exclusivamente de la extracción y comercialización ilícita de oro. Esta astronómica cifra demuestra la magnitud económica de las operaciones mineras ilegales controladas por este grupo armado.

Incautaciones y vínculos con la cúpula criminal

En el momento de su captura, a alias Alonso le fueron incautados tres teléfonos celulares que, según el análisis preliminar de las autoridades, contienen información vital sobre la red logística del grupo armado, así como una camioneta blindada de alta gama, valuada en alrededor de 450 millones de pesos. Estos elementos serán cruciales para desarticular los mecanismos operativos de la estructura criminal.

Además, las autoridades han establecido que alias Alonso era considerado hombre de confianza de alias Richard, señalado como el cuarto cabecilla del estado mayor y principal líder de la estructura criminal Central Urabá del Clan del Golfo. Este vínculo jerárquico refuerza la importancia estratégica del capturado dentro de la organización.

Consecuencias judiciales y impacto operativo

Tras su aprehensión, Jhorgen Alonso Muñoz fue presentado ante un juez de control de garantías, donde la Fiscalía General de la Nación le imputó formalmente el delito de concierto para delinquir agravado con fines de homicidio. Según las declaraciones del coronel Elver Vicente Alfonso Sanabria, director de Investigación Criminal e Interpol, su detención representa un duro golpe a las finanzas de la organización criminal, al afectar directamente su capacidad de pago a sicarios y la adquisición de material bélico, elementos esenciales para mantener su poder de fuego y control territorial.

Esta captura se enmarca dentro de una ofensiva integral contra las estructuras financieras de los grupos armados organizados, evidenciando la efectividad de la coordinación interinstitucional en la lucha contra el crimen transnacional y la minería ilegal, flagelos que continúan desangrando los recursos naturales y la paz social en diversas regiones del país.