Cartagena: Paradoja entre estadísticas y percepción ciudadana sobre seguridad
El programa Cartagena Cómo Vamos presentó su balance de seguridad para 2025, revelando una contradicción preocupante en la Ciudad Heroica. Mientras los datos oficiales muestran una reducción en los delitos de hurto, la sensación de inseguridad entre los cartageneros alcanzó niveles históricos, configurando un escenario complejo para las autoridades.
Hurtos: Mejora estadística que no calma a la ciudadanía
La Policía Nacional reportó una disminución del 10% en los hurtos a personas durante 2025, pasando de 7.249 casos en 2024 a 6.493 en 2025. Sin embargo, esta reducción no se traduce en tranquilidad para los habitantes. Cartagena mantiene una tasa de 641,9 hurtos por cada 100 mil habitantes, cifra que supera significativamente el promedio nacional de 548,2.
El 58% de los ciudadanos identificó al atraco callejero como el principal peligro en sus vecindarios, evidenciando que la frecuencia de los delitos sigue siendo lo suficientemente alta como para generar alarma social. Aunque la ciudad aparece como la menos afectada entre las cinco principales capitales del país, la realidad cotidiana contradice las estadísticas.
Homicidios: Estancamiento crítico que afecta a la juventud
Si en los hurtos hubo un leve respiro, en materia de homicidios la situación es de estancamiento crítico. Según Medicina Legal, en 2025 se registraron 410 homicidios, apenas uno menos que en 2024. La tasa de homicidios en Cartagena alcanza 40,5 por cada 100 mil habitantes, casi duplicando la tasa nacional de 27,9.
Este indicador sitúa a Cartagena como la segunda ciudad más violenta entre las grandes capitales de Colombia, solo superada por Cali. El perfil de las víctimas revela una tragedia generacional:
- Hombres: Representan el 95,85% de los casos
- Edad: Jóvenes entre 20 y 34 años concentran la mayoría de víctimas
Esta pérdida de capital humano joven no solo constituye una emergencia humanitaria, sino que representa un lastre significativo para el desarrollo social y económico de la ciudad.
Percepción de inseguridad: Aumento alarmante del 53%
El dato más revelador del informe muestra que 53% de los cartageneros afirmó sentirse inseguro en la ciudad durante 2025, lo que representa un salto alarmante de 13 puntos porcentuales frente al año anterior. Esta percepción contrasta marcadamente con la reducción estadística de hurtos, sugiriendo que los ciudadanos no experimentan en su vida diaria las mejoras reportadas oficialmente.
Los principales factores que alimentan esta sensación de desprotección según la encuesta son:
- Atracos callejeros (58% de menciones)
- Presencia de pandillas (25% de menciones)
- Riñas y peleas (14% de menciones)
Para uno de cada cuatro habitantes, la seguridad debe ser la prioridad número uno de la agenda pública. La presencia de grupos delictivos y la violencia interpersonal complementan un cuadro donde el control territorial parece estar en disputa permanente, especialmente en las zonas periféricas de la ciudad.
Desafíos para las autoridades en 2026
Según el análisis de Cartagena Cómo Vamos, las estrategias actuales han logrado contener ligeramente el hurto, pero no han impactado el núcleo de la violencia letal ni han devuelto la tranquilidad a los ciudadanos. La seguridad en el próximo año demandará más que patrullajes reactivos; exigirá una intervención profunda en las causas estructurales que llevan a los jóvenes a la violencia.
La recuperación de la confianza en el espacio público y la implementación de políticas integrales que aborden tanto la prevención como la persecución del delito se presentan como desafíos urgentes. La paradoja entre estadísticas positivas y percepción negativa señala la necesidad de estrategias comunicativas efectivas que acerquen a la ciudadanía con las instituciones responsables de su protección.
Cartagena enfrenta así un doble reto: combatir el crimen real mientras trabaja para recuperar la sensación de seguridad entre sus habitantes, un equilibrio delicado que requerirá coordinación entre todas las instancias gubernamentales y participación activa de la comunidad.



