Condena judicial desentraña conexiones criminales en magnicidio de senador
La condena impuesta a Simeón Pérez Marroquín, conocido en el bajo mundo como 'El Viejo', ha destapado los complejos hilos que conectan a la disidencia guerrillera Segunda Marquetalia con el brutal asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay. El fallo judicial, emitido el pasado 20 de marzo, sentenció al implicado a 22 años y 4 meses de prisión por su participación determinante en el crimen ocurrido el 7 de junio de 2025 en el occidente de Bogotá.
La cadena de mando del magnicidio
Según las investigaciones de la Fiscalía General de la Nación, 'El Viejo' actuó como eslabón fundamental entre la estructura criminal ejecutora y los mandos superiores de la Segunda Marquetalia. A través de un preacuerdo con el ente acusador, el condenado aceptó su responsabilidad en la organización y coordinación meticulosa del atentado que acabó con la vida del político colombiano.
El modus operandi revela una planificación minuciosa: en marzo de 2025, 'El Viejo' realizó seguimiento personal a Uribe Turbay durante una reunión política en el suroccidente de la capital, donde el precandidato fue vigilado y fotografiado exhaustivamente. Posteriormente, el condenado encomendó la articulación logística del plan criminal a Elder José Arteaga Hernández, alias 'Chipi', quien definió los roles específicos de cada participante.
Armamento, entrenamiento y huida
La participación de 'El Viejo' fue más allá de la coordinación. Testimonios judiciales confirman que entregó personalmente el arma de fuego utilizada en el magnicidio a Katherine Andrea Martínez Martínez, arma que fue modificada técnicamente para aumentar su letalidad. Una semana después del ataque, el condenado suministró dinero en efectivo y un dispositivo celular a Martínez Martínez, facilitando su huida hacia el departamento de Caquetá.
En territorio caqueteño, según los documentos del caso, la implicada recibió entrenamiento especializado en tácticas de francotirador y manejo avanzado de drones por parte de instructores pertenecientes a la estructura Segunda Marquetalia de las disidencias de las FARC, evidenciando la sofisticación operativa del grupo armado.
El enigmático 'Zarco Aldinever'
El testimonio de 'El Viejo' ante la Fiscalía apunta directamente a José Aldinever Sierra Sabogal, alias 'Zarco Aldinever', como presunto ordenante intelectual del crimen contra el senador Uribe Turbay. Esta revelación resulta particularmente sensible dado que, bajo la Resolución 65 de febrero de 2024, el presidente Gustavo Petro había avalado a 'Zarco Aldinever' como miembro de la Segunda Marquetalia para participar en la Mesa de Diálogos de Paz con el Gobierno nacional.
La resolución presidencial contemplaba inicialmente el levantamiento de las órdenes de captura contra 'Zarco Aldinever' y otros miembros de la disidencia para facilitar las negociaciones dentro del marco de la política de 'paz total'. Sin embargo, en un giro significativo, el 9 de julio de 2025 -un mes después del atentado- el mandatario firmó una nueva resolución revocando el reconocimiento de Sierra Sabogal como negociador.
Contradicciones oficiales y desenlace fatal
La delegación gubernamental en los diálogos con la Segunda Marquetalia emitió un comunicado oficial señalando que 'Zarco Aldinever' nunca participó activamente en las conversaciones de paz. "El señor José Aldinever Sierra Sabogal nunca participó en ninguno de los diálogos que se adelantaron con la entonces Segunda Marquetalia y menos aún en los ciclos de negociación posteriores", afirmó Armando Novoa García, jefe de la delegación del Gobierno Nacional.
Esta posición fue respaldada meses antes por Walter Mendoza, jefe de la delegación de la Segunda Marquetalia, quien en marzo de 2025 envió una carta a Novoa García indicando que Sierra Sabogal y otros miembros no formaban parte de la "Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (antes Segunda Marquetalia)". El capítulo final de esta historia llegó en agosto del año pasado, cuando el Gobierno Nacional confirmó la muerte de 'Zarco Aldinever' a manos de la guerrilla del ELN en territorio venezolano.
La condena de 'El Viejo' no solo cierra un capítulo judicial sobre el magnicidio de Uribe Turbay, sino que expone las complejas y a menudo contradictorias relaciones entre grupos armados, procesos de paz y violencia política en el Colombia contemporánea, planteando interrogantes profundos sobre los límites y desafíos de la política de 'paz total' en un escenario de violencia persistente.



