Crimen del empresario Gustavo Aponte: expedientes y pistas que investigan las autoridades
Crimen de empresario Gustavo Aponte: expedientes y pistas clave

El crimen que conmocionó a la élite empresarial colombiana

La frase "Yo necesito saber por qué mataron a nuestro hijo" pronunciada por el empresario Gustavo Adolfo Aponte Acuña resume la angustia que atraviesa una de las familias más reconocidas del país tras el asesinato de su hijo, Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, de 46 años. El crimen ocurrió el pasado miércoles hacia las 3:45 de la tarde, cuando el empresario salía del gimnasio Bodytech en el exclusivo barrio La Cabrera, al norte de Bogotá.

Un ataque milimétricamente planeado

Las autoridades han determinado que se trató de una operación criminal extremadamente precisa. El sicario, vestido con traje y corbata, esperó el momento exacto en que Aponte y su escolta, el expolicía Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, descendían las escaleras externas hacia el parqueadero. Tras recibir una llamada de alerta, en apenas nueve segundos guardó su celular, sacó una pistola 9 milímetros y disparó a sus víctimas por la espalda, impactándolas en cabeza y cuello.

Minutos antes del ataque, otro sujeto en una moto de alto cilindraje se había estacionado en una gasolinera aledaña, facilitando la huida de ambos criminales por la carrera séptima hacia el sur, mientras las víctimas agonizaban en el lugar.

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El enigma del motivo

Lo que desconcierta a investigadores, familiares y amigos es el motivo detrás del crimen. Gustavo Andrés Aponte Fonnegra era descrito como un gran ser humano, empresario generoso, deportista y devoto de la Virgen de Fátima. Además, lideraba una fundación dedicada a ayudar a niños y adultos mayores desprotegidos en la localidad de Patio Bonito, al sur de Bogotá.

Su esposa, María Alexandra García, y el párroco de la iglesia La Inmaculada Concepción, monseñor Julio Alejandro Henao de Brigard, aseguraron que Aponte no les había mencionado amenazas recientes. "Esto no es un ajuste de cuentas ni un crimen político porque Gustavo no estaba en política ni metido en cosas malas", afirmó el religioso a medios locales.

El conglomerado empresarial Aponte

Gustavo Andrés Aponte Fonnegra representaba la tercera generación de una familia empresarial con importantes inversiones en diversos sectores. Era gerente general de la Empresa Colombiana de Soplado e Inyección Ecsi SAS, creada en 1993 y dedicada a la fabricación de artículos plásticos para clientes como Nestlé, Coca-Cola, Clorox, Unilever, Colanta y Johnson & Johnson.

Sin embargo, el negocio más reconocido del grupo es Agroindustrial Molino Sonora A. P. SAS, productora del popular Arroz Sonora y del grano Pinillar que se comercializa en la costa caribeña. El conglomerado también incluye:

  • Flexo Spring SAS, dedicada a fabricación de artículos plásticos desde 1994
  • Ganaderías en el departamento del Meta
  • Inversiones hoteleras
  • Acciones en una inmobiliaria
  • Una firma en Islas Vírgenes Británicas
  • Un avión privado Cessna Citation Sovereign

Historial de seguridad

La familia Aponte tiene antecedentes de seguridad que hacen más inexplicable el crimen. En 1994, el abuelo de Gustavo Aponte fue secuestrado al salir de una de sus fincas en Girardot, atribuyéndose el hecho a la guerrilla de las FARC. Desde entonces, varios miembros de la familia contaban con esquemas de protección.

A través de Flexo Spring SAS, el grupo tiene registrado y aprobado ante la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada un departamento de seguridad con 27 escoltas, armas y operadores de medios tecnológicos. La cabeza del esquema es el general (r) Daniel Castiblanco, excomandante de la Policía de Bogotá.

Esto hace aún más sorprendente que el día del crimen, Aponte Fonnegra estuviera acompañado únicamente por su escolta de confianza, desplazándose en un solo vehículo sin la camioneta escolta que normalmente lo acompañaba.

Las pistas que investigan las autoridades

Los investigadores están revisando tres expedientes principales y otras líneas de investigación para establecer quién está detrás del crimen:

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1. Conexión con el sector arrocero

En los últimos tres años se han registrado cinco crímenes de empresarios ligados al cultivo de arroz en Colombia. La Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz) ha denunciado que productores están siendo extorsionados con pagos por cada hectárea de arroz sembrada.

Las víctimas incluyen:

  1. Campo Elías Urrutia, reputado productor de arroz y parte de la junta directiva de Fedearroz, asesinado el 15 de diciembre pasado en su finca de Tauramena, Casanare
  2. Mario Patiño, acribillado junto a su hijo en Armenia en 2024
  3. Álvaro Londoño Restrepo y su esposa Zaida Restrepo, reconocidos productores de arroz en Meta, asesinados en diciembre de 2023
  4. Gustavo Andrés Aponte Fonnegra

2. Expediente por lavado de activos

Las autoridades chequean un expediente por presunto lavado de activos en el que aparece el hijo de un ejecutivo de una de las empresas del grupo Aponte. Según la defensa del implicado, se trata de un tercero de buena fe que aceptó a una inversionista en un negocio de acuicultura, quien resultó ser una desmovilizada del bloque 'Centauros' de las Autodefensas Unidas de Colombia que ha asesorado al 'clan del Golfo'.

3. Conexión con narcotráfico

En Casanare, las extorsiones al sector arrocero parecen estar ligadas a mafias que utilizan el grano para exportar cocaína. Carlos Yorelmy Duarte Díaz, empresario asesinado en octubre pasado frente al búnker de la Fiscalía, aseguraba ser cultivador de arroz pero aparece en un expediente por tráfico de cocaína hacia Argentina.

Próximos pasos en la investigación

Una fuente judicial confirmó a medios que se solicitará revisar el teléfono del señor Aponte en busca de información sobre posibles llamadas vinculadas a su crimen. Además, las cámaras de seguridad recuperadas del sector del crimen han permitido establecer datos clave sobre uno de los sicarios.

Mientras la familia Aponte llora la pérdida de quien describen como "un ser de luz", las autoridades enfrentan el desafío de desentrañar una trama criminal que parece extenderse más allá de un simple ajuste de cuentas, conectando sectores empresariales legítimos con redes de crimen organizado que operan en el país.