La detención del príncipe Andrés marca un punto de inflexión en la monarquía británica
Este jueves, la Policía del Valle del Támesis ejecutó la detención de Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del actual rey británico Carlos III, en un hecho que representa el capítulo más oscuro en la vida de quien fuera considerado el hijo predilecto de la fallecida reina Isabel II. El arresto se produjo específicamente en la finca de Sandringham, ubicada en el condado de Norfolk, al este de Inglaterra, donde el príncipe cumplía 66 años en medio de una investigación por supuesta mala conducta en un cargo público.
La presión real y los vínculos con Epstein
Durante las últimas semanas, el monarca Carlos III había ejercido una presión considerable sobre su hermano para que colaborase voluntariamente con las autoridades policiales. Esta insistencia real estaba directamente relacionada con las investigaciones sobre los vínculos del príncipe Andrés con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein, condenado por delitos de abuso sexual a menores y quien falleció en prisión en 2019 bajo circunstancias que aún generan controversia.
El cerco judicial se ha ido cerrando progresivamente sobre Andrés, transformando radicalmente la percepción pública sobre su figura. Ya no será recordado principalmente como el héroe de la guerra de las Malvinas, ni tampoco como el reconocido 'playboy' de la familia real o como el excéntrico marido de Sarah Ferguson. En su lugar, la historia lo registrará como un personaje siniestro cuyos títulos y privilegios reales lograron protegerlo durante demasiado tiempo.
El principio del fin: desde 2015 hasta la actualidad
El declive definitivo del príncipe Andrés comenzó a hacerse evidente hacia 2015, cuando la cadena británica BBC reveló que la ciudadana estadounidense Virginia Giuffre había presentado una denuncia formal ante un tribunal de Florida. En su testimonio, Giuffre aseguró haber sido forzada a mantener relaciones sexuales con el príncipe cuando era menor de edad, dentro de una red de "esclavas sexuales" liderada por su amigo Jeffrey Epstein.
El caso recuperó una vigencia alarmante en 2019, después de que el periódico Daily Mail divulgara imágenes de 2010 donde aparecía el príncipe Andrés despidiéndose de una joven que abandonaba la mansión neoyorquina de Epstein. Estas fotografías coincidieron temporalmente con el encarcelamiento del magnate estadounidense y su posterior muerte en circunstancias oficialmente calificadas como suicidio, mientras esperaba la celebración de su juicio.
Las consecuencias institucionales y familiares
El escándalo provocó que, el 20 de noviembre de 2019, el príncipe Andrés anunciara públicamente su retirada definitiva de la vida pública. Sin embargo, las consecuencias fueron mucho más allá:
- En octubre del año pasado, el rey Carlos III despojó formalmente a su hermano del título de príncipe, considerando insuficientes los pasos que había dado para desvincularse de la familia real.
- El monarca también le ordenó abandonar el palacio que ocupaba en Windsor, donde pagaba un simbólico "grano de pimienta" como alquiler, para instalarse permanentemente en la finca de Sandringham.
- En enero de 2022, su madre, la entonces reina Isabel II, le retiró todos los títulos militares y los patrocinios reales que aún conservaba.
El acuerdo extrajudicial y la muerte de Giuffre
En febrero de 2022, los abogados del príncipe Andrés anunciaron un acuerdo extrajudicial con Virginia Giuffre, mediante el cual se comprometían a pagarle catorce millones de euros. Según revelaciones posteriores del periódico The Daily Telegraph, este dinero fue facilitado directamente por la reina madre. Este acuerdo permitió que la Corte de Nueva York archivara definitivamente el caso penal contra el príncipe.
Sin embargo, en abril de 2025, Virginia Giuffre apareció muerta en su domicilio de Australia, donde residía desde hacía varios años. Las autoridades locales calificaron el fallecimiento como un aparente suicidio, aunque un mes antes la propia Giuffre había publicado en sus redes sociales que había sido atropellada por un autobús y que le quedaban "cuatro días de vida", generando dudas sobre las circunstancias reales de su muerte.
La evidencia condenatoria: el correo electrónico a Epstein
Cinco meses después de la muerte de Giuffre, Andrés volvió a ocupar los titulares de los medios británicos tras la publicación de un correo electrónico que había enviado a Jeffrey Epstein en 2011. En este mensaje, el príncipe revelaba que había mantenido contacto con el financiero estadounidense durante más tiempo del que había admitido públicamente en una entrevista en horario de máxima audiencia en la BBC.
El contenido del correo resultó particularmente comprometedor, ya que Andrés le decía explícitamente a Epstein: "estamos juntos en esto", al tiempo que le prometía que seguirían en contacto y volverían a "jugar más" pronto. Este intercambio se produjo justo después de que Epstein se hubiera declarado culpable de solicitar sexo a una menor, y al día siguiente de que se hicieran públicas las primeras fotografías del príncipe Andrés junto a Virginia Giuffre.
La detención de este jueves convierte a Andrés Mountbatten-Windsor en el primer miembro de alto rango de la familia real británica en la historia moderna en ser arrestado formalmente, marcando un precedente sin igual en la institución monárquica. Los llamados 'Papeles Epstein' parecen constituir el último clavo en el ataúd de una carrera marcada por el escándalo, el privilegio y, finalmente, la implacable acción de la justicia.