La sensación de miedo entre los conductores de motocarros en Soledad (Atlántico) crece cada semana. Lo que antes era una alternativa de sustento para cientos de familias hoy, según denuncian varios trabajadores del sector, se ha convertido en una actividad marcada por las extorsiones, las amenazas y el control ilegal de zonas estratégicas por parte de estructuras delincuenciales.
Control ilegal de zonas comerciales
En distintos puntos del municipio, especialmente en áreas comerciales y de alta afluencia de pasajeros, los motocarristas aseguran que grupos criminales estarían imponiendo pagos obligatorios para permitirles trabajar. Quien se niegue, afirman, se expone a represalias que van desde intimidaciones hasta el robo del vehículo.
José Herrera*, conductor de motocarro desde hace más de una década, contó a EL TIEMPO que las exigencias económicas han aumentado en los últimos meses y que ya existen sectores donde no se puede operar sin autorización de esas estructuras ilegales. “Ahora para recoger pasajeros en ciertos lugares hay que pagar todos los días. Tienen controladas las zonas y saben quién trabaja ahí. Si uno no entra en esa dinámica, empiezan las amenazas”, afirmó.
Registros informales de placas y conductores
Según explicó, los cobros se estarían aplicando en sectores comerciales reconocidos del municipio y los grupos delincuenciales incluso llevarían registros informales de placas y conductores. “Ellos identifican quién llega, cuánto tiempo trabaja y después comienzan a exigir dinero. A veces uno ni siquiera está fijo en el lugar y aun así le cobran”, agregó.
Robo de motocarros como mecanismo de presión
Las denuncias no se limitan a las extorsiones diarias. Varios conductores también aseguran que bandas dedicadas al hurto de motocarros estarían utilizando los robos como mecanismo de presión económica. Carlos Mendoza*, otro trabajador del gremio, aseguró que algunos delincuentes primero hurtan los vehículos y luego exigen sumas elevadas de dinero para devolverlos. “Primero desaparece el motocarro y después llaman a pedir plata para entregarlo. Hay compañeros que han tenido que conseguir hasta dos millones de pesos porque sin el vehículo no pueden llevar comida a sus casas”, dijo.
Miedo a denunciar ante las autoridades
Los testimonios recogidos por EL TIEMPO coinciden en que existe temor generalizado a denunciar formalmente ante las autoridades. Muchos conductores consideran que hacerlo podría poner en riesgo sus vidas o las de sus familias. “Todo el mundo tiene miedo. Aquí el que habla queda marcado”, afirmó otro motocarrista que pidió mantener en reserva su identidad.
La preocupación también radica en la posible expansión de esta modalidad hacia otros sectores de Soledad. Conductores consultados aseguran que las bandas estarían extendiendo el control sobre nuevas rutas y puntos de alta demanda de pasajeros. “Cada vez son menos los lugares donde uno puede trabajar tranquilo. Esto se está saliendo de las manos”, sostuvo Andrés López*, quien trabaja diariamente entre barrios y zonas comerciales del municipio.
Autoridades dicen desconocer las denuncias
Mientras tanto, las autoridades locales aseguran que no existen denuncias oficiales que permitan avanzar judicialmente contra los responsables. Santander Donado, del Instituto de Tránsito de Soledad, indicó que hasta ahora no reposan reportes formales relacionados con extorsiones a motocarristas. “Hasta el momento no existe una denuncia formal presentada por los motocarristas afectados, situación que dificulta el avance de investigaciones judiciales y operativos contra estas estructuras delincuenciales”, afirmó.
El funcionario también descartó información relacionada con supuestas retenciones irregulares de vehículos por parte de particulares o grupos ilegales. Por su parte, el secretario de Gobierno de Soledad, Carlos Valencia, insistió en que las autoridades requieren pruebas y testimonios para activar acciones judiciales y operativas.
Operativos policiales en curso
En paralelo, la Policía Nacional informó que mantiene operativos y labores de inteligencia en el municipio para combatir delitos relacionados con extorsión y estructuras criminales. El teniente coronel Edgar Andrés Narváez Solarte, comandante del Distrito de Policía 6, señaló que las acciones buscan prevenir hechos violentos y fortalecer la seguridad en las zonas donde se han reportado riesgos para la comunidad.
Aun así, entre los motocarristas persiste la incertidumbre. Muchos advierten que, mientras continúen los cobros ilegales y las amenazas, trabajar en Soledad seguirá siendo una actividad marcada por el miedo y la presión de grupos criminales.
*Nombres cambiados por seguridad de las fuentes.



